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Los pactos sagrados
"Haced que vuestro sí sea siempre sí, y
vuestro no sea siempre no; entonces
habrá confianza en que vuestras
determinaciones sean siempre firmes.
Nunca rompáis un pacto sagrado, como son
el del matrimonio, el de la paternidad y
el de la amistad"
E.126:31
Los pactos los ha hecho el espíritu, la materia los
refrenda. El Señor nos dice que Él ha colocado cerca de
nosotros a los espíritus que tienen que darnos algo, así
como a su vez, recibir lo que debamos entregarles.
Él pone en nuestro camino a hermanos a través de los cuales aprenderemos alguna lección, pagaremos alguna deuda pendiente, o les entregaremos algo que en una vida pasada no pudimos hacer. Siempre demos y recibamos; el porcentaje no es importante, sí lo es el que demos siempre lo mejor de nosotros mismos. No siempre recibiremos a través de experiencias gratas, muchas veces será con dolor, pues es el camino que escogimos con el mal uso de nuestro libre albedrío. Recordemos que estamos recibiendo las consecuencias de actos pasados. Ahora, ¿Es éso irreversible? Saldar nuestras deudas sí lo es, pero siempre podremos cambiar el camino del dolor por el del amor. ¿Cómo? Recibiendo con paciencia y mansedumbre esas consecuencias de errores y fallas debidas al mal uso de nuestro libre albedrío. Viviendo con alegría y cumpliendo nuestros pactos con amor, haciendo el bien por dondequiera que vayamos. La casualidad no existe; por algo estamos en el lugar donde estamos, con las personas con las que vivimos y ahí donde Dios nos ha puesto, debemos florecer.
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
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