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Del dolor Hablemos del dolor. ¿Quién puede decir que no lo ha conocido?
¨Sólo mi palabra puede conmover y hacer
sensible al corazón endurecido por el
dolor. Muchos de vosotros habíais
sufrido tanto, que no sentíais ni os
importaba el dolor de los demás. Os
hablo mucho del dolor y menciono la
caridad que debéis tener hacia vuestros
hermanos, porque hay tantos sufrimientos
en el mundo, como seres humanos, y
apenas en este tiempo principian los
dolores de la Humanidad, por eso, os
estoy preparando para que reconfortéis
con vuestro amor a vuestros hermanos.
E.53:16
Tampoco reneguemos de él, ya que el Padre nos dice que el
dolor es como un maestro, que nos enseña y pule. Siempre
ha habido dos formas para aprender, la del amor y la del
dolor, y esta Humanidad ha escogido la del dolor, pero
siempre podemos cambiarla, tomando con amor las
consecuencias de nuestros actos, y enseñando a los demás
a sufrir con amor.
Todos tenemos la oportunidad de consolar al que sufre, estamos rodeados de dolientes. Aprendamos a sentir el dolor de nuestros hermanos. Estamos en el tiempo propicio para hacer la caridad.
¨Habéis sido confinados a la Tierra, a
este planeta que siendo huerto
maravilloso donde el Creador se desbordó
en bendiciones, el hombre vino a
transformarlo en valle de lágrimas, más
la Humanidad llegará a comprender que
por restitución se le ha dado venir al
mundo en este tiempo, para transformar
este desierto de tristezas y dolor en un
edén de luz, en una morada de
fraternidad y paz donde se cumpla mi
precepto que os dice: Amaos los unos a
los otros.¨ E. 53:26
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
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