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El triunfo del espíritu He escuchado muchas veces, aun de personas estudiosas de las cosas de Dios, decir que no comprenden el por qué de tanto sufrimiento de tantos niños, mujeres, ancianos, en fin, seres "inocentes", en esta batalla en la que hemos convertido nuestra vida. Pocas veces se nos ocurre pensar en nuestro pasado espiritual, en anteriores encarnaciones, donde nos pudimos hacer de causa, donde labramos que el peso de nuestras deudas, nos alcance hasta la presente reencarnación como cosecha justa de actos pasados. Esto no es castigo, es simplemente justicia, es decir, es la Ley de la restitución espiritual. Si meditamos y analizamos, comprenderemos el por qué de muchas de las pruebas terribles por las que atraviesa la Humanidad, y a las que los que ignoran todo acerca de la Ley de restitución no aciertan a dar explicación.
"Mi espada está presta, no es el arma
que castiga o mata, es la espada que en
su lucha por salvar al que perece,
víctima de sí mismo, le levantará con
tal fuerza que, a veces, hasta su cuerpo
perderá para hacerle alcanzar la vida
eterna del espíritu". E. 83:46
No permitamos el contagiarnos de tanta materialidad que
nos rodea. Cuando triunfemos encima de la materialidad
que nos envuelve, cuando eso suceda, elevemos nuestro
espíritu al Señor, dando gracias, porque, a pesar de
nuestras múltiples fallas y errores, está Su Amor, que es
Caridad, y que nos da la fe de que todos sus hijos,
absolutamente todos, regresaremos a Él.
Y con ese amor y con esa fe, vendrá, inexorablemente, el triunfo del espíritu.
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
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