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La Incomprensión de la Ley En el principio, cuando se hizo necesario que Dios creara el Universo material, llegado el momento propicio creó al hombre dividiendo desde su inicio al género humano en varones y varonas, con el propósito de que al estar divididos, al sentirnos partidos por la mitad, aquellos espíritus rebeldes y soberbios que antes perdieron la fuerza para permanecer en el valle espiritual, ya encarnados en una materia, nos diéramos cuenta de que no somos absolutos, de que una naturaleza es vital para el desarrollo y existencia de la otra; esa necesidad que nos haría comprender que nadie se basta a sí mismo, que sólo conseguiremos ser grandes y completos a través de la ayuda mutua, del amor de los unos a los otros, de la convivencia y la fraternidad entre ambas naturalezas.
"Fue entonces cuando se hizo necesario
marcar los terrenos de responsabilidades
de cada sexo, y fue cuando puse al varón
como cabeza de la varona, y a la varona
como corazón del varón. En esto hay una
profunda sabiduría si sabéis verla,
porque suplí las carencias de una
naturaleza, con la fortaleza de la otra,
y para ayudaros a vencer las debilidades
de vuestro espíritu, ahora manifestadas
también en la carne, instituí el
matrimonio, porque sólo ahí podrían
encontrar los espíritus, en su unión de
fuerzas y virtudes, lo necesario para
arrostrar las consecuencias de su
desobediencia".
"Imaginad qué hubiese sido de vosotros
si el Padre no hubiera actuado de esta
forma, ¿podríais siquiera imaginar lo
que hubiera acontecido si el Padre os
hubiera permitido continuar vuestro
camino, desunidos y divididos, cada
quién por su cuenta, sin contar con el
apoyo de quien supliera sus
deficiencias?"
"Sólo unidos varón y varona, forman ese
hombre completo, íntegro, que vuestra
desobediencia dividiera por mitad".
Mas, no todos los hombres han entendido la profundidad de
estas lecciones, no todos han acatado las Leyes divinas
como una forma de vida. ¿Qué ha sucedido con la Ley en
manos de varones que sin comprender la esencia y
significado espiritual de ella, la han entendido a su
manera, aplicándola a su arbitrio y conveniencia? ¿Cuál
será la responsabilidad de aquellos que sabiéndose
nombrados por el Padre cabeza de la mujer, han utilizado
su cargo para el dominio y humillación de esta?
"Dijo así mismo a la mujer: Multiplicaré tus trabajos en tus preñeces, con dolor parirás los hijos, y estarás bajo la potestad de tu marido, y él te dominará". Génesis 3:16Cuando el Divino Maestro estuvo entre nosotros en el Segundo Tiempo, contempló con tristeza cómo el varón abusaba de la mujer llegando a convertirla en esclava, despojándola de sus derechos y olvidándose de sus virtudes; el varón disponía de su esposa como quien dispone de una propiedad o de una cosa y fue por ello que el Divino Maestro tuvo que entregar lecciones sobre la responsabilidad del varón hacia su compañera. "Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? Él, respondiendo les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo? Y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre". Mateo 19:1-6Estas lecciones, no fueron entendidas por todos ni en aquél tiempo, ni en este Tercer Tiempo de la comunicación de espíritu a Espíritu; hay pueblos en la actualidad, en los que se sigue tratando a la mujer como un producto, como ciudadanos de segunda clase, y por otros, ha sido considerada aún menos importante y valiosa que los mismos integrantes del reino animal. Es por esa razón, que nuestro Padre ha tenido que venir incansable, a darnos nuevas lecciones, a hablarnos con toda su potestad de la Ley y de la responsabilidad del varón en el trato a las varonas.
"Varones, os he concedido una heredad,
una hacienda, una mujer de quien sois
administradores, para que la améis y
cultivéis, y sin embargo, ha llegado a
Mí vuestra compañera presentándome
quejas y llanto por vuestra
incomprensión. Os he dicho que sois
fuertes, que habéis sido formados a mi
imagen y semejanza, mas no os he mandado
humillar a la mujer y hacer de ella
vuestra esclava. Os he hecho fuertes
para que me representéis en vuestro
hogar; fuertes en la virtud, en el
talento, y os he dado como complemento
en vuestra vida terrestre, como
compañera a la mujer, para que con el
amor de ambos, encontréis fortaleza para
afrontar las pruebas y vicisitudes".
"No tratéis mal a vuestra esposa, tened
caridad, ella es parte de vosotros
mismos; os he dicho: "Amaos los unos a
los otros", empezad por vuestra propia
familia porque así amaréis y
comprenderéis a los demás".
Mas nuestro Padre no sólo ha amonestado al hombre por su
mal trato a la mujer como esposo, sino que también le ha
reclamado su comportamiento con aquellas mujeres con las
que no está comprometido por el lazo de una unión
matrimonial, sino por actos de soberbia o machismo, por
actos indignos de un espíritu cuando son guiados tan solo
por los más bajos instintos de la carne, por la falta de
amor y consideración hacia aquellas varonas que cruzan su
camino y que tan solo son vistas como instrumentos de la
sexualidad, o por la pérdida de inocencia de aquellas que
aún sin el consentimiento de su libre albedrío, han
dejado en brazos de esos varones su virtud.
"Al hombre corresponderá hacer su parte
en esta obra de reconstrucción, porque
todo aquél que haya pervertido a una
mujer, deberá regenerarla".
"¿Por qué hoy despreciáis a las misas
que ayer indujisteis a la perdición?
¿Por qué os quejáis de la degeneración
de la mujer? Comprended que si vosotros
las hubieseis conducido por el camino de
mi Ley, que es la ley del corazón y de
la conciencia, del respeto y de la
caridad, amándolas con el amor que eleva
y no con la pasión que envilece, no
tendríais por qué llorar y quejaros, y
ellas no hubieran caído".
"¿Por qué decís que amáis, cuando no es
amor lo que sentís? ¿Por qué procuráis
que caigan otras y nada os detiene?
Pensad, ¿qué sentiría vuestro corazón si
lo que hacéis con esas flores deshojadas
lo hiciesen con vuestra madre, con
vuestra hermana o con la mujer amada, y
por lo tanto respetada? ¿Habéis pensado
alguna vez en las heridas que causasteis
a los padres de aquellas a quienes
cultivaban con tanto amor?"
"No solo asesinan los que quitan la vida
del cuerpo, también los que destrozan el
corazón con el engaño. Los que matan los
sentimientos del corazón, de la fe, del
ideal, son asesinos del espíritu".
"¡Ah, hombres de la Tierra! ¿Hasta
cuando escucharéis el mensaje de esa voz
interior de la conciencia que a cada
paso se levanta para reprochar vuestros
actos indignos?"
"Me escucháis estremecidos y es que
cuando la verdad de Cristo habla, el
hombre enmudece reconociendo sus
culpas".
"La redención es para todos. ¿Por qué no
ha de redimirse hasta el más pecador?
Por eso os digo, varones: Trabajad
conmigo para salvar a las que habéis
llevado a la perdición, alentándolas con
la luz de mi Doctrina; haced llegar a su
mente y corazón mis pensamientos
amorosos; llevadles mis mensajes hasta
las mismas prisiones y hospitales, aún a
los lugares del fango, porque ahí, ellas
llorarán de arrepentimiento y de dolor
por no haber sido fuertes cuando el
mundo con sus tentaciones las arrastró a
la perdición".
"Quiero que los labios que han sido un
nido de perfidias y mentira, se
conviertan en nido de verdad y de casto
amor".
"Si así lucháis, varones, habréis
ayudado al Maestro en su obra de
salvación y vuestro corazón gozará
cuando contempléis los hogares honrados
por buenas esposas y dignas madres.
Vuestra alegría será grande cuando
miréis que la virtud retorna a aquellas
que la habían perdido".
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
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