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La Misión de Ser Mujer
"En verdad os digo que la
regeneración humana deberá empezar
por la mujer, para que sus frutos,
que serán los hombres del mañana, se
encuentren limpios de las manchas que
os han llevado a la degeneración".
(El Tercer Testamento)
El Libro de la Vida Verdadera
La misión de ser mujer dignifica al espíritu de una manera
que muchas veces no alcanzamos a comprender; es por la
ternura que anida en ella, es por ser el corazón del hombre,
que a través de ella llegan al mundo los espíritus con una
nueva oportunidad de aprender y evolucionar, y ese, es un
regalo divino, un privilegio que ha sido reservado para el
género femenino y compensar con ello la difícil misión que le
toca cumplir.
"La mujer despierta el corazón del
niño al amor, encauza los
sentimientos del hijo por la senda
del bien, enjuga sus lágrimas cuando
llora y lo consuela cuando sufre. Es
la madre quien enseña al hombre la
primera oración y le revela la
existencia del Creador. Hasta el
final de la jornada terrestre, la
sombra de la madre acompaña al
hombre, así como María, a los pies de
la cruz, asistió al sacrificio de del
Hijo amadísimo, y recibió en su
regazo los despojos del que dio su
vida por amor a los hombres".
(El Tercer Testamento)
El Libro de la Vida Verdadera
Es por estas razones que nuestro Padre nos ha dicho que la
regeneración del género humano tendrá que comenzar por la
mujer, porque es a través de la mujer como el hombre logra
sensibilizarse, es a través de ella como logra despertar la
ternura que guarda el espíritu y porque ha sido por ella, que
la tentación anidó en el corazón del hombre desde el
principio.
Ejemplos de la influencia de la mujer sobre el corazón del hombre, nuestra historia nos los ha dado de sobra; tanto para gloria como para desdicha del género humano. De ahí aquél famoso refrán que dice: "Detrás de un gran hombre hay una gran mujer"; razones de más para que sea el género femenino el que comience esa tarea de redención. ¿Injusto? ¿Machista? ¿Desigual? Tal vez para aquellos que no han comprendido el maravilloso don de la reencarnación, a través del cual todos hemos tenido la oportunidad de encarnar unas veces en hombres, otras en mujeres, privilegio que nos da la ocasión de gozar y sufrir ambas naturalezas y de reparar aquello equivocado que hemos hecho de una manera o de otra. El modelo de cómo ser una verdadera mujer, lo hemos tenido a través de nuestra Madre Celestial, y aunque nos parezca imposible, podemos ser un reflejo de su ejemplo.
"Hijas amadas que habéis venido a
cumplir una delicada misión, Yo os
invito a la oración, a la práctica de
las virtudes, a la paciencia y a la
humildad. Cada una de vosotras lleva
una cruz de sufrimientos, por la cual
os perfeccionaréis. Sed pacientes en
las penas y perseverantes en la lucha
por vuestra elevación espiritual.
Cumplid con vuestros deberes como
hijas, como discípulas y después como
compañeras del hombre. Desempeñad
vuestra misión de esposas, cultivad
el corazón que se os confiare, velad
por él y conducidlo por el mejor
camino y después, cuando hayáis
alcanzado el don de la maternidad,
velad por vuestros hijos. Ellos, como
parte vuestra, tomarán las virtudes
que queráis que posean; esos
espíritus estarán llenos de dones
para cumplir la misión que el Padre
les confíe. Unos trabajarán en
silencio y otros se manifestarán
delante de multitudes; unos serán
profetas y otros consejeros e
instructores; todos traerán como
misión la paz universal y las llaves
de la regeneración para este mundo.
Cuidad de sus actos, de sus pasos y
pensamientos".
"Soy la Madre que vela por el género
humano y por todos los mundos.
Mujeres: sed fuertes ante la
tentación y el pecado; rechazad todo
lo impuro, haced de vuestro hogar un
templo donde deis culto a la paz, al
amor y a la fraternidad. Sólo
aconsejad el bien, nunca deis lugar a
la división. Vosotras sois
colaboradoras en la Obra Divina.
Levantaos con la virtud como
estandarte. Hablad siempre con
prudencia e inspiración y vuestra voz
será escuchada".
"Haced que vuestra obra crezca y los
dones que hay en vosotras no se
agotarán; cuanto más practiquéis, más
abundantes serán. Cada semilla que
sembréis, germinará; si no lo
contempláis en este mundo, después,
en vuestro camino espiritual, el
Maestro os mostrará los frutos de
vuestro trabajo y cumplimiento en la
Tierra".
(El Tercer Testamento) El Mensaje de María
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
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