Las Divinas Enseñanzas del Tercer Tiempo
El Tercer Testamento Selecciona tu lenguaje
The Third TestamentThe Third Testament
Le Troisième TestamentLe Troisième Testament
Das Dritte TestamentDas Dritte Testament
EL ADVENIMIENTO
El sitio del Espiritualismo Trinitario Mariano
Reflexiones Recientes

Descargar Libros del Tercer Testamento

Temas Espirituales
Libros Gratuitos en línea
Otros Sitios
Herramientas en Línea

 

Feed del Sitio
[¿Qué es esto?]

Agregar al Toolbar de Google
Agregar al Toolbar de Google

Creative Commons License
El sitio está bajo una Licencia Creative Commons.

Mantenido con
Movable Type 3.2

« La llegada de grandes espíritus a la Tierra La oración modelo »

Abraham, el gran patriarca

Cuán incomprendidos han sido los patriarcas del Primer Tiempo ante los ojos del mundo, ante una humanidad hipócrita que tiene la tendencia de juzgar a los demás conforme a sus reglas y convencionalismos sociales, a través de una moral cambiante en la que el materialismo y las pasiones se desbordan sin control, en medio de grupos humanos en los que se va olvidado el concepto de familia y los deberes para con Dios, una sociedad enferma en la que la familiaridad con el pecado se ha vuelto normal y cotidiana, donde la muerte, la traición y la violencia se han vuelto lícitas, como el pan de cada día.

Cuán criticado ha sido Abraham, aquel patriarca que fue nombrado padre del pueblo de Israel, quien convivía con los ángeles como entre amigos y platicaba con Dios en forma cotidiana.

Aquel hombre de vida sencilla y virtuosa que fue sometido a las más grandes pruebas incluso por los hombres más duros e incrédulos de su época, a los que a través de su ejemplo de fidelidad y amor inquebrantable a su Señor, terminaba convirtiendo a la doctrina del bien, haciéndolos proclamar la existencia del Dios único.

Lo primero que han olvidado aquellos que se atreven a poner en tela de juicio la vida de ese hombre, es que al igual que todos los grandes patriarcas de la antigüedad, Abraham vivía antes que nada conforme a las Leyes divinas, anteponiendo a sus propios intereses la voluntad de su Señor.

            "Aquellos hombres me honraban con su
            vida; no eran idólatras, porque ya
            conocían la espiritualidad, tenían
            sentido del amor y de la caridad hacia
            el extranjero y dentro de su hogar eran
            hospitalarios para el viajero fatigado;
            para todos tenían a flor de labio una
            buena palabra y un consejo sabio".

            "El poder que emanaba de Abraham, no
            venía de su fuerza física, sino del
            poder de su oración espiritual, de la fe
            inquebrantable que tenía en la voluntad
            divina, de su humildad y su obediencia".

            "¡Ah, si los hombres de este tiempo
            comprendiesen el poder de la oración,
            cuántas obras sobrehumanas realizarían!
            Pero viven una época de materialismo, en
            el que hasta lo divino tratan de
            materializarlo para tocarlo y poderlo
            ver".

            "Mis siervos de los tiempos pasados,
            Noé,  Abraham, Isaac y Jacob, José o
            Moisés, supieron de la fuerza de la
            oración y de ello dieron pruebas
            imborrables a la Humanidad, quedando su
            forma de orar como un ejemplo para todas
            las generaciones".

            "Para aquellos hombres el sitio para
            orar era indiferente, sabían que
            llevaban en el fondo de su ser el templo
            del Señor. El camino que buscaban para
            aproximarse a mi fuente de misericordia
            era la fe, una fe en mi presencia, en mi
            justicia, en mi providencia y en mi
            amor".

            "A cada uno de aquellos hombres le
            sujeté a una gran prueba, tan grande que
            de ella quedarán testimonios para todos
            los tiempos. Y en aquellas pruebas
            supieron ser fieles, obedientes,
            humildes, fervientes a su Creador".

            "Mi respuesta fue siempre inmediata para
            la fe y el amor de aquellos siervos,
            haciéndoles objeto de mis
            manifestaciones de poder, que solamente
            les son concedidas a los hombres de gran
            fe y de buena voluntad".
He ahí las razones por las que la humanidad no comprende la vida de los patriarcas, por las que son juzgados de locos o fanáticos, y en muchas otras ocasiones de utópicos imprácticos o mentirosos, pasando muchos de ellos a leyendas o a personajes de ciencia ficción.

Nuestro mundo materialista y falto de espiritualidad nos ha hecho ver como imposibles muestras de fe y obediencia como las que fueron capaces de llevar a cabo patriarcas como Abraham, quien hubiera sido capaz incluso de sacrificar la vida de su hijo muy amado por cumplir con la voluntad de su Señor.

¿Quién de nosotros sería capaz de sacrificar lo más amado para demostrar a Dios su fidelidad y su amor? Esa es la enseñanza que se encierra en el ejemplo de Abraham, no se trataba de renunciar a cualquier cosa, sino a lo más amado, y no dudó en sacrificarlo por amor a su Señor.

¡Cuantos de nosotros no somos capaces de sacrificar ni siquiera lo más pequeño de la materialidad que nos envuelve, capaces de abandonar un mal hábito o una debilidad, de renunciar a nuestra indiferencia ante los demás o de sacrificar nuestro amor propio de vez en cuando? ¿Cuántos estamos dispuestos a sacrificar nuestra comodidad, nuestro tiempo y tantas otras cosas a las que podríamos renunciar aunque sea de vez en cuando, por un momento, para dedicarlo a dar a nuestro Padre lo que pide de nosotros: el amor hacia nuestros hermanos?

¿Quién de nosotros, como pregunta nuestro Padre, sería capaz de regenerar su vida en este instante, capaz de dejar sus vicios y su pecado, si eso significara el fin de las guerras y la llegada de la paz a la tierra?

¿Cuántos hemos sido capaces de bendecir a Dios en la desdicha, de darle gracias en las pruebas más difíciles sin dudar de que Su voluntad es siempre sabia, como lo hicieron aquellos grandes patriarcas?

            "Bendigo vuestras penas y lágrimas,
            pueblo amado, pero os digo que todavía
            no habéis aprendido a aceptar con amor y
            conformidad el cáliz de amargura".

            "No olvidéis que el mérito no consiste
            en sufrir, sino en saber sufrir con amor
            hacia el Padre, con fe y paciencia, a
            fin de extraer del sufrimiento el mayor
            provecho y las más profundas lecciones".

            "Si en vuestras pruebas no hubiese amor
            hacia la voluntad de vuestro Padre, no
            habréis hecho méritos ante Mí, no
            habréis sabido aprovechar la oportunidad
            de elevaros un poco más; por tanto,
            tendréis que volver a pasar por aquella
            prueba que es necesaria a vuestro
            espíritu".

            "Otra sería vuestra vida si en vez de
            arrastrar penosamente vuestra cruz,
            avanzaseis por el sendero bendiciendo
            vuestro dolor, pues al instante
            sentiríais como si una mano invisible
            llegara hasta vosotros para apartar de
            vuestros labios el cáliz de amargura".

            "Bienaventurado el que bendice la
            voluntad de su Señor, bienaventurado el
            que bendice su propia amargura sabiendo
            que ella lavará sus manchas, porque ése
            está afirmando sus pasos para ascender
            la montaña espiritual".

            "No siempre será necesario que bebáis
            hasta el fondo el cáliz de amargura,
            porque me bastará con mirar vuestra fe,
            vuestra obediencia, vuestro propósito e
            intención de obedecer mi mandato para
            que Yo os exima de llegar al instante
            más duro de vuestra prueba".

            "Recordad que a Abraham le fue pedida la
            vida de su hijo Isaac, a quien mucho
            amaba, y que el patriarca,
            sobreponiéndose a su dolor y pasando por
            sobre el amor al hijo, se aprestó a
            sacrificarlo en una prueba de
            obediencia, de fe, de amor y humildad
            que aún vosotros no podéis concebir, mas
            no le fue permitido que consumase el
            sacrificio en el hijo, porque ya en el
            fondo de su corazón había probado su
            obediencia ante la voluntad divina y con
            ello era bastante".

            "¡Cuán grande fue el gozo de Abraham,
            cuando su mano fue detenida por una
            fuerza superior impidiéndole el
            sacrificio de Isaac! ¡Cómo bendijo el
            nombre de su Señor y se maravilló de su
            sabiduría!"

            "¡Cuántas pruebas rechazáis con vuestra
            ignorancia, sin daros cuenta de la luz
            que traían a vuestro espíritu! ¡Cuántas
            lecciones no han llegado a su término,
            porque vuestra inconformidad, falta de
            fe o cobardía, no lo han permitido!".
¿Habrá quien piense que Dios no sabía a qué grado llegaría la fidelidad de Abraham y por eso lo probó pidiéndole la vida de su hijo? Espero que no.

Él sabía en su sabiduría divina de lo que el patriarca sería capaz por amor a su Señor; la prueba fue para hacer aun más grande y fuerte el espíritu de Abraham y para darnos a toda la humanidad un ejemplo de lo que debe ser en nosotros la fe y la obediencia a la voluntad divina.

Desafortunadamente, aún no hemos aprendido la lección que nos han dado a través de su ejemplo todos los grandes iluminados que han pisado la Tierra.

Si la humanidad de todos los tiempos hubiera comprendido el ejemplo de Abraham y de tantos iluminados que nos han dejado un camino lleno de obras de amor, de actos de fe y obediencia, de lucha contra la adversidad y de triunfo por la espiritualidad, Dios no hubiera tenido que hacerse hombre, no hubiera tenido que entregarnos Su verbo encarnado en Jesús en el Segundo Tiempo, para demostrarnos a través de la incomprensible inmolación del Mesías, la dimensión del amor que Dios tiene por todos sus hijos.

Su sacrificio fue la puerta que nos enseñó el camino de la salvación, y sin embargo, en aquél momento de incomparable dolor divino, no hubo un ángel que detuviera la mano de los verdugos para evitar el holocausto del único Justo, del único Santo, el único sin mancha, el Hijo de Dios.

Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento

» Envía esta reflexión a tus amigos


Leer Más Reflexiones

El Libre Albedrío: Decidir y Hacer
El libre albedrío consiste fundamentalmente de dos cosas, no solo de una, como muchas veces se malinterpreta. Y esas dos cosas son: la facultad de decidir y la facultad de hacer, las que muchas veces se parecen pero no son...

El Libre Albedrío ¿Recurso Ilimitado?
Pareciera que muchos suponen que el libre albedrío prácticamente no tiene límites; es decir, consideran su libre albedrío como un recurso ilimitado. Pero ¿realmente lo es? No, no lo es. Para ilustrar esto, supongamos que alguien, en pleno uso de...

La Verdadera Libertad
"El hombre en la Tierra es un príncipe a quien mi amor y mi justicia dieron ese título y la orden que recibió desde el principio fue de señorear la Tierra." "Sobre el divino don del libre albedrío puse...

El Matrimonio: La Integridad del Espíritu en lo Humano
Si comprendemos bien esto, veremos entonces la importancia del matrimonio, veremos como algo lógico y natural que el Señor instituyera el matrimonio desde el principio de la humanidad; es solo a través del matrimonio, donde se unen ambas naturalezas...

¿Machismo en Dios?
Por malas interpretaciones del texto bíblico, muchos teólogos en tiempos anteriores le atribuyeron a Dios lo que creyeron ser características masculinas, como son el poder creador, la justicia, el mando, sin percatarse que estos atributos atañen solo al Padre,...

Ver Archivo...

Otras Ligas Interesantes

La Reencarnación
La reencarnación, una vida no es suficiente para la evolución del espíritu.

Alma y Espíritu
La diferencia entre alma y espiritu. Un error de siglos, bajo la luz de las revelaciones divinas del Tercer Tiempo.

Las Profecías Cumplidas
Las sorprendentes revelaciones de Espíritu de Verdad en el Tercer Tiempo en cumplimiento de las profecías de tiempos pasados; las puertas del misterio se abren para la humanidad: reencarnación, la Trinidad divina y los dones espirituales explicados.

El Libro de Daniel
El Libro de Daniel, las profecias del final explicadas.

El Espiritualismo Trinitario Mariano
La página web del Espiritualismo Trinitario Mariano, el verdadero pueblo espiritual de Dios, los 144000 marcados, Roque Rojas, Damiana Oviedo.

Centro de PublicaciónCentro de Publicación
Libros eléctronicos y otras descargas gratuitas.

Comunicaciones Divinas de espíritu a Espíritu Comunicaciones Divinas de espíritu a Espíritu
Cátedras Divinas entregadas después de 1950.