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« El culto a la personalidad De lo que el hombre es capaz »

Algo que todos debemos comprender

  "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra
  imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree
  en los peces del mar, en las aves de los cielos, en
  las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que
  se arrastra sobre la tierra.
  Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de
  Dios lo creó; varón y hembra los creó.
  Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y
  multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread
  en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en
  todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
  Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta
  que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo
  árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para
  comer.
  Y a toda bestia de la tierra, y todas las aves de los
  cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en
  que hay vida, toda planta verde le será para comer.
  Y así fue".
  Génesis 1: 26-30
¿Por qué si Dios dio potestad al hombre sobre la Creación y sus elementos, cada día responden menos a su llamado? ¿Por qué si todo en la Naturaleza fue creado para deleite y beneficio del espíritu encarnado cada día se vuelve contra él con más vehemencia?

Sé que muchos contestarán a esta pregunta que es por el mal uso que el hombre ha hecho de ella, y no faltará razón para afirmar que el poco cuidado, la inconsciencia, el uso indiscriminado de los recursos y la ignorancia misma, son la causa de muchos de los problemas que el hombre enfrenta el día de hoy en su relación con el medio ambiente.

Pero si vamos aún más allá en nuestro análisis, si profundizamos en la esencia de las cosas, podremos vislumbrar que todos estos problemas no son mas que la punta del iceberg, porque la esencia del problema está en la falta de amor, en la soberbia, en la falta de elevación espiritual que nos haga comprender que junto con la potestad que Dios dio al hombre para señorear la tierra, también le entregó la responsabilidad de cuidarla, de velar por ella y por todos sus hermanos de creación; y esta falta de amor y cuidado, se traduce en el desequilibrio que existe entre materia y espíritu, en esa amnesia colectiva que hace olvidar al hombre que la razón y motivo de que Dios creara un mundo material, ha sido para evolución, aprendizaje y desarrollo del espíritu y no para el gozo indiscriminado de la materia. Dios nos regaló un paraíso que nosotros hemos convertido poco a poco en un valle de lágrimas.

El hombre ha perdido su potestad sobre los elementos, su potestad para ser reconocido por el resto de sus hermanos de creación como el príncipe de ella, porque en vez de regar la tierra con el agua de vida que viene del amor de los unos a los otros, la ha regado con la sangre de sus hermanos, con odio, con envidia, usando la ley del más fuerte en lugar de vivir a través de las Ley divina del amor que debe regir espíritu y materia.

El hombre, sintiéndose amo y señor, a tratado de arrancar a la Naturaleza todos sus secretos, ha querido dominar el cielo, ser dueño de los mares y las entrañas de la Tierra y aún ha tenido la osadía de pensar en conquistar otros mundos, cuando no ha sido capaz de conquistarse a sí mismo, cuando no ha sido capaz de lograr paz y armonía, vida y progreso para su propio planeta. Es por eso que nuestro Padre nos dice:

            "¿No decís que este mundo en que
            habitáis es un valle de lágrimas, o sea,
            un valle de expiación? ¿Y quién lo hizo
            valle de lágrimas, Dios o los hombres?
            Yo lo formé a imagen del paraíso
            celestial, sembrándolo de maravillas y
            complacencias, pensando hasta en lo más
            pequeño e insignificante para haceros
            felices; y sin embargo, dentro de un
            mundo formado así, para el bienestar y
            el adelanto, para el deleite y la
            elevación espiritual de la Humanidad,
            los hombres sufren, lloran, se
            desesperan y se pierden".

            "Esta Tierra, a la que llamáis valle de
            lágrimas o destierro, fue preparada con
            infinito amor por Mí para ofrecerla a
            los hijos que habrían de habitarla. Todo
            en ella rebosaba vida, abundancia,
            bendición y deleite para quienes
            vendrían a poseerla".

            "Nada había en ella que hubiese sido
            creado para causar dolor al hombre; muy
            por el contrario, todo fue dispuesto en
            tal forma, que cuando la Humanidad con
            sus errores se causase daño, ella misma
            encontrase a su paso y por doquiera los
            medios necesarios para remediar sus
            penas y para triunfar en sus
            vicisitudes".

            "Yo di al hombre este mundo por morada
            diciéndole: "Creced y multiplicaos y
            henchid la tierra" y en verdad que han
            henchido la tierra, mas lo han hecho con
            el pecado y el dolor".

            "Mas vuelvo a deciros que Yo no hice
            este mundo para el dolor de los hombres;
            los mundos son lo que sus moradores
            quieren que sean. Ved cuánto ha
            deformado la verdad el hombre con sus
            malas interpretaciones, cuán distinto ha
            interpretado el sentido figurado con el
            que se le ha revelado la vida
            espiritual".
El hombre casi siempre ha tenido la tendencia de culpar a Dios o al destino por todo lo malo que le pasa, especialmente cuando se trata de fenómenos con consecuencias tan devastadoras como las ocasionadas por el tsunami que azotó las costas del Sureste asiático el pasado diciembre.

Esta ha sido la tendencia humana desde el principio de su historia, desde que el hombre intuyó en el fondo de su corazón que todas las maravillas que lo rodeaban debían tener un Autor, un Arquitecto Universal, y es así como trató de comunicarse con ese Creador a través de sus ofrendas y sacrificios, pensando encontrar en las manifestaciones de la Naturaleza la respuesta de un Dios iracundo o la de uno complacido por los actos de sus hijos.

            "En los tiempos pasados, cuando la
            Humanidad aún no llegaba al conocimiento
            del verdadero Dios, veía en cada
            elemento de la naturaleza a una
            divinidad; por eso, cuando esas fuerzas
            llegaban a desencadenarse, los hombres
            decían que eran venganzas de sus dioses,
            sin darse cuenta de que ellos, por sus
            pecados, no podían salvarse del efecto
            de los elementos desatados".

            "Algo de aquellas creencias conserváis
            todavía, porque cuando miráis o sabéis
            de terremotos, tempestades o plagas que
            azotan pueblos, ciudades o naciones,
            exclamáis: -¡Es castigo de Dios!"

            "En verdad os digo que Yo no os envío el
            dolor. ¿Habéis visto con qué amor
            cultiva el jardinero su jardín? Pues
            vosotros sois para Mí como un inmenso
            jardín, en el cual os contemplo como
            lirios, rosas o azucenas. Mas si
            vuestras corolas se cierran para el
            rocío de mi amor, natural es que os
            sintáis débiles cuando los vientos os
            azotan".

            "¿Por qué entonces pensáis que sea Yo
            quien os castiga? Es un error atribuirme
            la causa de vuestros sufrimientos y
            amarguras, porque un Padre sólo quiere
            la felicidad para sus hijos".

            "Cuando comprendáis vuestra falta de
            armonía con lo creado y con mis leyes,
            os arrepentiréis de haberme culpado por
            vuestras vicisitudes y sabréis que
            fuisteis vosotros los que creasteis el
            dolor".

            "Estos tiempos son de justicia para la
            Humanidad; el plazo está cumplido para
            que empecéis a pagar vuestras deudas.
            Estáis recogiendo la cosecha de las
            siembras pasadas, el resultado o
            consecuencia de vuestras obras".

            "Si esta existencia fuera la única, en
            verdad os digo que ha mucho tiempo que
            habría apartado de ella el dolor, pues
            sería injusto que sólo hubieseis venido
            a este mundo a beber el cáliz de
            amargura; mas los que hoy están
            sufriendo y llorando, es porque ayer se
            deleitaron con exceso; pero ese dolor
            les purificará y les hará dignos de
            elevarse a gozar en forma pura  las
            moradas del Señor".
Cuán importante es que comprendamos lo que nuestro Padre nos dice en Su enseñanza, que entendamos que cada uno de nosotros tiene una deuda que saldar ante la justicia divina y que el único que tiene la sabiduría para cobrar esa deuda en el momento adecuado, es nuestro Padre.

Muchas veces, las cosas que suceden en nuestro mundo, las tragedias de las que es testigo la humanidad la llenan de temor y pesimismo, y muchas veces de enojo ante la voluntad divina que permite que sucedan catástrofes como las que vivimos actualmente.

Los hombres se rebelan ante los hechos y reclaman a Dios Su "falta" de amor para con Sus hijos y Su "injusticia", sin reconocer que si Dios permite que la desgracia toque a nuestra puerta, es porque así lo necesitábamos, o porque a través de dicha prueba saldaremos una cuenta pendiente que nuestro espíritu podrá olvidar en apariencia a través de sus reencarnaciones, pero en el Libro de la Vida todo queda anotado y todo tiene que ser restituido a su pureza original.

¿No has analizado lo que ha sucedido en el mundo después de la gran tragedia de diciembre? Todos los pueblos del mundo se olvidaron por un momento de la guerra, se olvidaron de sus propios problemas y de sus odios, para ocuparse por un instante de socorrer a sus hermanos en desgracia, en un momento en el que muchos habían perdido la fe en el ser humano y en su capacidad de compasión hacia los demás, Dios nos demostró que la humanidad no está tan perdida como parece, porque siguen habitando en ella muchos seres que aunque sea por instantes recuerdan lo que es la solidaridad y la ayuda al prójimo.

Una vez más, también, nuestro Padre nos demostró que las cosas llegan cuando tienen que llegar, y además, nos enseñó que Él siempre aprovecha nuestros errores y las consecuencias de nuestra falta de amor, para darnos lecciones de vida y esperanza; siempre de nuestra tiniebla, Él hace que brote luz. Esta es la verdadera Sabiduría Divina.

  "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere
  debajo del cielo tiene su hora.
  Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de
  plantar y tiempo de arrancar lo plantado;
  tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de
  destruir, y tiempo de edificar;
  tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de
  endechar, y tiempo de bailar;
  tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar
  piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse
  de abrazar;
  tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de
  guardar, y tiempo de desechar;
  tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de
  callar, y tiempo de hablar;
  tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de
  guerra, y tiempo de paz".
  Eclesiastés 3:1-8
            "El hombre tiene un tiempo para hacer su
            obra y otro para responder de lo que
            hizo; este último tiempo es el que
            vivís, por eso todos sufrís y lloráis.
            Así como vosotros tenéis un tiempo para
            sembrar y otro para cosechar, Dios
            también tiene uno que os concedió para
            cumplir su Ley y otro para manifestar su
            justicia".

            "Son tiempos de justicia en que debéis
            meditar sobre vuestro destino, para que
            a través de la meditación y de la
            espiritualidad escuchéis la voz de la
            conciencia, que no confunde ni engaña y
            sí os conduce por el sendero de la paz".

            "Humanidad: Si todo lo que habéis
            dedicado a fomentar guerras sangrientas
            lo hubieseis dedicado a ejecutar obras
            humanitarias, vuestra existencia estaría
            llena de las bendiciones del Padre; pero
            el hombre ha venido utilizando las
            riquezas que ha acumulado, en sembrar la
            destrucción, el dolor y la muerte. Ésta
            no puede ser la verdadera vida, la que
            deben llevar los que son hermanos e
            hijos de Dios. Esa forma de vivir  no
            está de acuerdo con la Ley que escribí
            en vuestra conciencia".

            "Para haceros comprender el error en que
            vivís, brotarán volcanes; el fuego
            surgirá de la tierra para exterminar la
            mala hierba. Los vientos se
            desencadenarán, la Tierra se estremecerá
            y las aguas arrasarán comarcas y
            naciones".

            "De esta manera manifestarán los
            elementos su resentimiento con el
            hombre; han roto con él, porque el
            hombre ha ido destruyendo, uno tras
            otro, los lazos de amistad y de
            fraternidad que lo ligaban con la
            Naturaleza que lo rodea".

            "Habéis visto los volcanes en erupción,
            habéis sabido de los terremotos
            devastadores y las inundaciones asolando
            comarcas y a las estaciones mudar de
            tiempo; habéis visto al hombre vestido
            de mujer y a la mujer vestida de hombre,
            habéis visto a los padres desconociendo
            a los hijos y a los hijos desconociendo
            a los padres; habéis visto a los hogares
            destrozados y la guerra sin respetar
            fronteras abatiendo vidas por todo
            vuestro Orbe. Habéis sabido de la peste,
            de las enfermedades incurables, habéis
            visto desatarse la lucha entre una
            religión y la otra, y aún así, el hombre
            todavía no atiende mi voz y se hace
            sordo al llamado de los hermanos
            elementos, que le convocan al retiro,
            que le incitan a la obediencia, y por
            ello, tendrá que verterse la copa de la
            ira, de una ira que no es la Mía, sino
            de todo el mal que habéis desatado".

            "Humanidad: Habéis convocado fuerzas
            mayores que las vuestras, porque es
            ahora cuando os debéis enfrentar a todo
            el daño, la miseria y el pecado que
            habéis provocado durante milenios; y no
            digáis que es injusto el Señor, cuando
            os hace reconocer los errores del
            pasado, porque no sabéis si entre
            vosotros se encuentran los moradores de
            Sodoma, los irredentos de Gomorra, o los
            arrepentidos Nínive".

            "A quienes piensan que Yo castigo a los
            hombres desatando sobre ellos a los
            elementos de la Naturaleza, les digo que
            cometen un grave error al pensar así,
            porque la Naturaleza evoluciona y se
            transforma y en sus cambios y
            transiciones se originan trastornos que
            son los que producen sufrimientos cuando
            no cumplís con mi Ley, y vosotros los
            atribuís a castigos divinos. Ciertamente
            que en ello está mi justicia, mas si
            vosotros, seres privilegiados con la
            chispa divina que ilumina a vuestro
            espíritu, vivieseis en armonía con la
            Naturaleza que os rodea, vuestro
            espíritu os mantendría elevados por
            sobre sus cambios, sobre la fuerza de
            los elementos y no sufriríais".

            "¿Creéis que me agrada veros orar llenos
            de espanto pidiendo a Dios misericordia
            para vosotros, cuando veis a los
            elementos desencadenados? Yo quisiera
            miraros llenos de serenidad, admirando
            las obras de vuestro Padre sin que
            vuestras vidas se resintiesen. Yo
            quisiera recibir vuestras oraciones
            brotando de un corazón lleno de paz, de
            obediencia, de compasión".

            "¿Cuándo seréis como príncipes en medio
            de esta creación y no esclavos como
            ahora lo sois?

Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento

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