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De la Naturaleza Humana Hay un proverbio muy famoso que dice: "Errar es humano, perdonar es divino"... Aún cuando fue un autor, Alexander Pope, quien escribió esta frase en "Un Ensayo de la Crítica" (Inglaterra, 1711), mucha gente, ignorando este hecho, realmente cree que pertenece a la sabiduría ancestral de nuestros antepasados, y aún algunos creen que proviene... ¡de la Biblia! Seguramente es fácil estar de acuerdo con la segunda parte de este dicho, en vista de que el perdón, como todas las virtudes, es un atributo divino. Pero si hemos de aceptar como una verdad definitiva y absoluta que errar es algo inexorablemente atado a la naturaleza humana, podemos fácilmente caer entonces en fatalismo. Y si llegamos a creer que todo en el Universo está ya predeterminado por algún Maestro Titiritero, entonces podríamos acabar creyendo que no existe el libre albedrío. Pero espero que tú estés de acuerdo conmigo de que nuestro albedrío goza de cabal salud...
"No seáis fatalistas, afirmándoos en la
creencia de que vuestro destino es
directamente el que Dios puso en vuestro
camino, y si sufrís es porque estaba
escrito, y si gozáis es porque también
estaba escrito."
"En el espíritu del hombre existe una
luz divina que es la conciencia, la cual
ilumina a su inteligencia y le inspira
el cumplimiento del deber."
"Porque si una fuerza irresistible le
obligara solamente a seguir el camino
recto, no tendría ningún mérito su
cumplimiento y se sentiría humillado al
comprenderse incapaz de obrar por
voluntad propia y que, a pesar de ello,
estuviera sujeto a una Ley; mas en las
condiciones en que se desarrolla vuestra
existencia ¿quién podría guiar vuestros
pensamientos hacia el bien?"
"Sólo la luz divina de la conciencia que
inspira al hombre a cumplir con la Ley,
luz que habita en el espíritu y a través
de él se manifiesta a la materia."
Debemos tomar muy en cuenta que nosotros, como humanos
que somos, tenemos no solo la naturaleza material -la
materia que comprende nuestro cuerpo físico con sus
instintos, así como nuestros sentidos superiores-, sino
que también tenemos las naturalezas espiritual y divina;
materia, espíritu y consciencia, la chispa divina, son
las que conforman al ser humano.
En vista de esto, es cuando podemos entender que por cada decisión que enfrentemos en nuestra vida, tenemos la libertad de escoger lo que querramos. Por supuesto que en este momento de la historia de la humanidad, las malas decisiones sobrepasan en mucho a las buenas decisiones; esta es la razón por la cual, para muchos, pareciera ser inevitable que nosotros, los humanos, cometamos errores. Pero aquí cabe preguntarse: ¿Todo el tiempo? Seguramente que no. Aunque lejos de la perfección, de tiempo en tiempo, de vez en cuando, nos la arreglamos para tomar las decisiones correctas. Después de todo, acertar en las buenas decisiones es también parte de la naturaleza humana. Así que, ¿cuál es la verdadera dimensión de lo que llamamos "naturaleza humana"?
"Formé al hombre con tal perfección, que
contemplándose a sí mismo podrá ver un
reflejo de lo que es su Padre."
"El hecho de haber buscado la forma de
comunicarme con los hombres en tres
eras, es porque sabía que al final de
los tiempos os elevaríais sobre las
pasiones, la carnalidad y las miserias
humanas, viviendo una vida noble, plena
de altas inspiraciones, llena de obras
reveladoras de vuestra madurez
espiritual."
Como hijos espirituales de Dios que todos nosotros somos,
es tan solo cuestión de tiempo para que conquistemos
nuestra madurez espiritual, como Él nos explica en los
párrafos anteriores.
Entonces podremos aseverar que: "Acertar es ser humano".
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
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