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« Algo que todos debemos comprender De la Naturaleza Humana »

De lo que el hombre es capaz

¿Qué necesita el hombre para convertirse verdaderamente en el príncipe de la Creación? ¿Qué necesitamos para lograr que en nosotros se manifieste esa potestad espiritual que nos permita ser reconocidos por la Naturaleza como hijos formados a imagen y semejanza de nuestro Padre Celestial?

Lo resumiremos en unas palabras: Lo que el hombre necesita es armonizar la leyes humanas con las Leyes divinas.

Cuando el hombre logre este equilibrio entre sus dos naturalezas, dando a cada una de ellas el lugar y la importancia que les corresponde, logrará lo que ahora le parece imposible: tener potestad sobre los elementos, ser reconocido y obedecido por ellos, y de la misma manera, ser respetado por todos sus hermanos de creación.

La Naturaleza y sus elementos son obedientes a aquellos que a su vez obedecen a Dios.

            "Yo he dado al espíritu potestad sobre
            la materia, para que triunfe en las
            pruebas y llegue hasta el final del
            camino; mas la lucha será grande, porque
            desde que el hombre formó en el mundo el
            único reino en el que cree, se rompió la
            armonía que debe existir entre él y
            cuanto le rodea".

            "Desde su trono orgulloso quisiera
            someter todo al poder de su ciencia e
            imponer su voluntad sobre los elementos
            y las fuerzas naturales; mas no lo ha
            logrado porque hace tiempo que rompió
            sus lazos de amistad con las leyes
            espirituales".

            "Ahora, cuando he dicho a este pueblo
            que los elementos pueden obedecerle, ha
            habido quienes no lo han creído, y Yo os
            digo que tienen razón al dudar, porque
            la naturaleza jamás obedecerá a quienes
            la desconozcan, profanen o burlen".

            "En cambio, quien sepa vivir de acuerdo
            con las leyes del espíritu y de la
            materia, o sea, que viva en armonía con
            cuanto le rodea, ése a través de su vida
            se identificará con su Creador,
            haciéndose merecedor de que los
            elementos de la naturaleza le sirvan y
            obedezcan como corresponde a todo hijo
            que sabe obedecer a su Padre, el Creador
            de cuanto existe".

            "He venido a revelaros en este tiempo
            que el hombre posee potestad sobre los
            elementos, una potestad que hasta hoy no
            habíais descubierto. Os he enseñado que
            quien ora y vive en armonía con mis
            leyes, puede ser obedecido por los
            elementos y escuchado por la Naturaleza.
            ¿Os parece extraño?"

            "De cierto os digo, que aún es mucho lo
            que tenéis que estudiar y analizar sobre
            aquellos ejemplos para comprender mis
            nuevas enseñanzas. Basta que tengáis
            confianza en mis palabras para que,
            cumpliendo  mi Ley, en los trances
            difíciles de vuestra vida testifiquéis
            el poder de la fe".
La historia nos ha dado ejemplos suficientes de lo que el poder de la fe y la armonía entre materia y espíritu pueden lograr; he ahí el ejemplo de Noé, de Josué, de aquél Moisés a cuya voz obedecían las aguas, los vientos y las rocas; el ejemplo del profeta Elías y del mismo Divino Maestro quienes tenían potestad sobre todos los elementos y aún sobre la misma muerte.

Mas no se trata de una fe ciega que nos haga pensar que tan solo con ordenarlo los elementos van a obedecernos; se trata de una fe nacida en el conocimiento de lo que somos verdaderamente, nacida en la práctica del bien, en el cumplimiento de la Ley, en la lucha contra nuestra propia materialidad, en el respeto de los unos hacia los otros como hermanos de creación.

Cuando un ser encarnado logra armonizar de esta manera sus naturalezas, cuando por su lucha y preparación espiritual ha logrado un lugar digno entre el pueblo de Dios, le es fácil comprender las palabras de nuestro Padre cuando dice:

            "Habéis sido formados con perfección;
            vuestro espíritu ha sido iluminado para
            que conozcáis la grandeza de mi
            Creación, para que estudiando su parte
            espiritual, comprendáis que sois
            semejantes a Mí y conociendo la
            Naturaleza material, podáis serviros de
            ella, porque ha sido puesta por Mí como
            una sierva humilde ante el hombre.
            ¿Cuándo llegaréis a conocerla y
            dominarla?"

            "¿Cuándo seréis tan dignos que podáis
            ordenar a un elemento que se detenga o
            cambie en beneficio de vuestros
            hermanos?"

            "Cierto es que ellos obedecen a las
            Leyes dictadas con justicia y amor y
            vosotros tenéis potestad, y Yo os he
            dicho que cuando os espiritualicéis
            podréis detener en mi nombre las
            enfermedades, la inclemencia del tiempo,
            el rigor de las calamidades y el
            pecado."

            "Todo podréis hacerlo si tenéis fe;
            llegará el momento en que todo espíritu
            se conmueva y toda inteligencia
            despierte, y al buscar la fuente de
            donde procede la luz y la perfección, me
            encontrarán a Mí".

            "Yo no miento ni exagero cuando os digo
            que los elementos pueden escuchar
            vuestra voz y obedeceros y respetaros;
            la historia de Israel quedó escrita como
            un testimonio de mi verdad y en ella
            podréis encontrar como una y cien veces
            el pueblo de Dios fue reconocido y
            respetado por las fuerzas y elementos de
            la Naturaleza. ¿Por qué vosotros no
            habíais de serlo? ¿Acaso creéis que mi
            amor por la humanidad, haya variado con
            el paso de los tiempos? No, multitudes
            que escucháis mi palabra, la luz de mi
            Espíritu os baña, mi poder y mi amor son
            eternos e inmutables".

            "¡Yo sí creo en vosotros, conozco la
            simiente que hay en cada hijo mío,
            porque Yo lo formé, porque le di vida
            con mi amor!"

            "¡Yo sí espero del hombre, sí creo en su
            salvación, en su dignificación y en su
            elevación, porque al crearlo, lo destiné
            a que reinase en la Tierra, formando en
            ella una morada de amor y de paz, y a
            que su espíritu se forjase en la lucha
            para llegar por méritos a habitar en la
            luz del Reino de perfección, el cual le
            pertenece por herencia eterna!"

Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento

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