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El culto a la personalidad
"No le deis tanta importancia a vuestra
personalidad; rehuid los halagos porque
estos hacen descender al espíritu.
Recordad que lleváis en vosotros
divinidad, recordad que habéis brotado
de un Padre purísimo y perfecto; y si
habéis sido hechos a Su imagen y
semejanza, debéis ser puros y perfectos
también".
El problema de muchos seres humanos, es precisamente ese;
no se han dado cuenta de quienes son verdaderamente, no
han comprendido que dentro de ellos habita un hijo de
Dios creado a Su imagen y semejanza y por tal razón capaz
de lograr lo que pudiera parecer imposible, y es por tal
razón que tratan de hacerse notables a través de sus
actos materiales, porque aun no han llegado a conocer los
alcances de sus facultades espirituales.
No es el reconocimiento material lo que nos hace grandes ante nuestro Padre, nos son los títulos o nombramientos, ni los alcances de nuestra inteligencia o los logros económicos y sociales los que han de contar en nuestro favor. Lo que cuenta es nuestra luz interior, el desarrollo de nuestras facultades espirituales a través de la ayuda a nuestros hermanos, nuestro desvelo por el bien y nuestra vigilia constante ante la influencia del mal. Eso es lo que nos hace especiales ante nuestro Padre, eso es lo que tendrá un valor para toda la eternidad, lo que nunca se perderá entre las hojas de libros empolvados o en la memoria de las nuevas generaciones. La materia no es mas que un medio a través del cual debemos cumplir con la misión que a cada uno le corresponde, es una prueba para el espíritu y es a la vez una nueva oportunidad de restitución y aprendizaje. Dios no nos pide que renunciemos al mundo para dedicarnos a Él, si así fuera, no tendría ningún sentido que nos hubiese dotado de una materia, del goce de los sentidos y de tantas maravillas que se encierran en la Naturaleza para poder cumplir con nuestra misión; lo que nuestro Padre nos pide, es que aprendamos a dar a nuestro espíritu la importancia y el lugar que le corresponde al igual que a nuestra materia, es decir, "dar a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar".
"No os pido que me dediquéis todo
vuestro tiempo, porque os he confiado
deberes y responsabilidades en la
Tierra; pero es menester que comprendáis
que el cuerpo humano que tanto amáis, no
es más que la capa o envoltura del
espíritu; es la materia en la cual se
despiertan todas las pasiones".
"A esa materia le habéis dejado llenarse
de imperfecciones y tentaciones que
forja vuestra mente, cuando no veláis y
oráis".
"Sé que mientras estéis en este mundo,
vuestro corazón y vuestros sentidos
latirán para ese cuerpo; pero luchad
contra todo lo superfluo, lo vano y lo
frívolo".
"No os aconsejo que os encerréis en
claustros, renunciando al mundo y al
trato con vuestros semejantes, porque
vuestro amor y servicio a mi Divinidad
sería mal entendido".
"No aspiréis a ser puritanos, olvidando
que estáis sujetos a cumplir también
las leyes de la Naturaleza".
"Cumplid las leyes a que os ha sujetado
el Creador; unas pertenecen al espíritu,
otras a la materia, y sólo os mando que
renunciéis a lo superfluo, a la vanidad
y a la hipocresía".
Cuando los hombres no desean comprender esta verdad, van
convirtiéndose en misioneros de sí mismos a causa del
culto a la personalidad, esa máscara de hipocresía que
muchos se afanan en cultivar, y que provoca una caída
cada vez más profunda en el abismo del odio, la
intolerancia y el egoísmo. En aras de ese culto a la
personalidad, se han cometido y se siguen cometiendo en
el mundo las atrocidades mas impensables.
"La limpidez que os pido, os requiere
despojaros de muchas cosas que
consideráis como sagradas o queridas en
esta Tierra, y la primera de ellas, es
vuestra personalidad. Comprended que si
persistís en continuar rindiendo culto a
vosotros mismos a través del cultivo de
vuestra personalidad tanto moral como
física, os será imposible esa fusión con
el Espíritu del Padre. El mundo os
empuja a engrandecer vuestra
personalidad y ved los resultados en
todo cuanto os rodea: Guerras, pestes,
enfermedades, injusticias, miseria moral
y humana".
"¡Ah! En verdad si los hombres de este
tiempo elevaran su espíritu y
pensamiento aunque sea por unos
instantes, para entrar en comunicación
con mi Espíritu, veríais la paz
inundando el planeta, y os digo: Os
basta un solo día para terminar con las
guerras, con las separaciones
artificiales entre unos y otros, para
desterrar la pobreza, la injusticia y la
maldad".
"Sé que esto hoy os parece imposible,
que os suena como una fantasía, pero
todos aquellos que se han elevado en
espíritu, han visto los albores de la
llegada de ese día; nada podrá detener
la llegada de esa alba esplendorosa que
tengo reservada para todos mis hijos,
vuestra llegada a esa meta es
inexorable, nada ni nadie podrá
impedirlo".
"¿Queréis vosotros también conocer algo
de eso que os espera a todos? Limpiad
vuestra mente y corazón de todo bajo
impulso, de todo sentimiento de
vergüenza, de toda baja pasión o idea
material y egoísta, despojaos aunque sea
por un instante de vuestros prejuicios,
de vuestra personalidad y de todas esas
cosas materiales que os son tan
queridas, y en verdad, podréis entrar
suave y sencillamente en el reino donde
el Padre os espera para platicar
íntimamente con vosotros, sin
intermediarios, sin barreras, sin
limitaciones".
"Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público". Mateo 6: 2-4El premio por olvidarse de uno mismo, por romper con ese culto a la personalidad, tiene retribuciones que aún no alcanzamos a comprender, pero si comenzamos intentando las cosas más sencillas, las que menos trabajo nos cuestan, cada vez iremos dando pasos más importantes en el camino de transición hacia la vida verdadera. Detalles tan sencillos como la celebración de nuestro cumpleaños, como esperar agradecimiento de los demás cuando hacemos algo por ellos, como esperar que nos retribuyan un favor, o como esperar el reconocimiento y el aplauso cuando logramos llegar a una meta, son parte de esos pequeños detalles que van alimentando nuestro ego y culto a la personalidad, y el romper con ellos, son esos primeros pasos que podemos dar en el camino del avance espiritual.
"Dejad de amar vuestra persona para que
empecéis a amar a los demás".
"No busquéis honores para vuestro
nombre. Preocupaos sólo porque vuestras
obras sean limpias y pasaréis a la
inmortalidad".
"Yo os digo en verdad, que el que
siembre con humildad dejará una huella
imperecedera de su paso por el mundo; en
cambio, quien trabaje en mi Obra
buscando el halago y la gloria del
mundo, ése contemplará que sus obras
pronto quedarán borradas y que su nombre
ni siquiera alcanzó a ser conocido por
la tercera generación después de él".
"Sed mansos y humildes de corazón y
estaréis siempre llenos de mi gracia".
E: 256
"Aprended a ser el último, para que
seáis el primero ante Mí. Os quiero
humildes de corazón, sencillos y
virtuosos. No os dejéis seducir por las
falsas glorias de la Tierra, que solo
sirven para desviar al espíritu del
camino verdadero, o para estacionarlo
haciéndole perder un tiempo precioso
para su adelanto espiritual. Buscad
siempre el sitio donde podáis ser
útiles, prefiriéndolo siempre al que os
haga parecer como más notables".
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
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