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El mal no es misión ni destino de nadie ¿Alguna vez te ha tocado escuchar a alguien decir que una determinada persona por sus errores o por el daño que haya podido causarle a otros estaba destinada para hacer el mal o que su misión era precisamente esa? Yo si he escuchado ese tipo de comentarios con frecuencia, y es por eso que me gustaría que abordáramos ese tema por un momento. Nadie tiene como misión hacer el mal; ninguno de los seres creados por nuestro Padre está destinado a él. Si Dios permite el mal, no es porque haya creado seres específicamente destinados para ello, o porque se complazca con nuestro dolor y desgracia, sino que en su infinita sabiduría, en su inagotable amor por nosotros, nuestro Padre se vale del mal que creamos, de nuestra tiniebla y de los errores que cometemos para darnos lecciones que tarde o temprano han de enseñarnos y nos darán la fuerza necesaria para vencernos a nosotros mismos y volvernos cada vez más fuertes en la lucha. Aún sin saberlo, aquellos que hacen el mal ocasionando sufrimiento y desventura a los demás, están siendo aliados del bien, instrumentos de la justicia divina, porque para nuestro Padre no existe el desperdicio, aún de la más profunda tiniebla siempre saca luz. Nuestro destino no es el sufrimiento, no es la tiniebla o el dolor, pero mientras nosotros no lo comprendamos así, nuestro Padre seguirá usando ese dolor que creamos para darnos enseñanza.
"Desde que se levantó el primer
desobediente delante de mi Ley, ¡cuánta
miseria y cuántas tinieblas dejó a su
paso! desde entonces existe el mal como
una fuerza invisible. Yo permití que
existiera esa fuerza sólo para someteros
a prueba y por vosotros mismos quiero
exterminarla". 3:27
"Así en este tiempo, Yo permito que la
tiniebla llegue al corazón, para
templaros. Porque no es la tiniebla ni
el mal quien se vale de Dios, soy Yo
quien la usa para que descubráis todo
ese tesoro que lleváis, unas veces
oculto por vuestras pasiones y otras por
el velo de vuestra ignorancia".
He aquí uno de los ejemplos más claros que el Divino
Maestro nos ha dejado para que podamos comprender de qué
manera nuestro Padre hace surgir luz de la tiniebla, para
que entendamos que jamás el mal podrá vencer al bien y
para que meditemos en que es cada uno de nosotros el que
va construyendo su camino con amor o desamor según su
propia voluntad; pero sobre todo, para que comprendamos
que tarde o temprano, esas lecciones que vamos viviendo,
nos llevarán a la libre decisión de labrar nuestro destino
con actos de amor verdadero.
"Hay quien me dice: -Maestro, si Tú todo
lo sabes, si aun antes de que las
criaturas sean, Tú las conoces, ¿sabíais
que en aquel tiempo Judas iba a
entregarte?- ¡Ah, entendimientos rudos
que llegáis aún en estos tiempos a
formular semejantes preguntas! Yo que
todo lo sé por eso lo escogí, porque
sabía que aquel hombre no podría obrar
de otra manera, y era indispensable que
me sirviese de cada una de las
imperfecciones de mis discípulos para
entregar una lección".
"El discípulo aquel que traicionó a su
Maestro es un símbolo, un libro abierto
que existe en cada conciencia humana,
para que supieseis entender su
significado y escuchar sus enseñanzas".
"Sabed que en cada hombre habita un
Judas. Sí, discípulos, porque en vuestro
caso la materia es el Judas del
espíritu; la materia es la que se opone
a que brille la luz de la
espiritualidad, la que acecha al
espíritu para hacerlo caer en
materialismo, en bajas pasiones".
"Mas no porque sea vuestra materia la
que os orille al abismo, vais a
condenarla, no, porque la necesitáis
para vuestro adelanto y la venceréis con
vuestra espiritualidad, como Yo vencí a
Judas con mi amor". 150:65-68
"No tenéis derecho a maldecir o juzgar a
aquél que es vuestro hermano, al que en
un instante de ofuscación faltó al amor
y a la fidelidad que debía a su Maestro.
Si vosotros le culpáis de mi muerte,
¿por qué no le bendecís sabiendo que mi
sangre fue derramada para la salvación
de todos los hombres? Mas os valdría
orar para pedir que ninguno de vosotros
caiga en tentación, porque la hipocresía
de los escribas y fariseos aun existe en
el mundo".
"¿Creéis que aquél discípulo ya hubiese
venido destinado por Dios para
traicionar a su Maestro? No, pueblo, no
era necesario que nadie me entregara, la
hora había llegado, los perseguidores
acechaban mi paso, el cadalso me
esperaba".
"Aquél varón, como todos los demás que
me siguieron, había sido escogido
también para sembrar la semilla del
amor, flaqueó en el momento decisivo al
volverle la espalda al que tanto le
había amado, para ponerse del lado de
los que querían la vida del Maestro;
sólo porque comprobó que Jesús no era
Rey de la Tierra, sino de un mundo
desconocido y el corazón del discípulo
todavía soñaba con la riqueza de este
mundo".
"¡Cuán grande fue el arrepentimiento de
Judas cuando escuchó en su conciencia
una a una las frases que había aprendido
de Jesús, cuán grande su dolor al pensar
para lo que había sido llamado y cuál
era su obra!"
"Os digo todo esto para que si alguno de
vosotros me traicionase en este tiempo,
no quiera disculparse diciendo que tal
vez para esto había venido destinado".
"Nadie ha sido destinado para
traicionar; todos habéis sido llamados
para redimiros con amor".
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
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