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« De la Naturaleza Humana Nuestros Protectores »

El Paraíso Recobrado

Hambre, injusticia, pobreza, enfermedad, guerra, desesperación, miedo, disastres... suena como un siniestro catálogo de cosas malas que un escritor usaría para hacer el guión de una película de horror... pero, ¡ay! es aún peor que ésto: Es en realidad la descripción del mundo en que vivimos hoy.

Simplemente abre algún periódico, y verás cómo no hay un solo día en que no sucedan cosas feas o terribles en nuestro mundo. Y esta sombra ominosa de sufrimiento cubre a la humanidad entera.

Ha sido por tanto tiempo que los humanos seguimos esa triste rutina de desesperanza, que la mayor parte de la gente ve como algo totalmente natural el vivir en un mundo que se asemeja más a un valle de lágrimas que a un paraíso.

            "¿No decís que este mundo en que
            habitáis es un valle de lágrimas, o sea,
            un valle de expiación?"

            "¿Y quién lo hizo valle de lágrimas,
            Dios o los hombres? Yo lo formé a imagen
            del paraíso celestial, sembrándolo de
            maravillas y complacencias, pensando
            hasta en lo más pequeño e insignificante
            para haceros felices."

            "Y sin embargo, dentro de un mundo
            formado así, para el bienestar y el
            adelanto, para el deleite y la elevación
            espiritual de la Humanidad, los hombres
            sufren, lloran, se desesperan y se
            pierden."
Paraíso... ¿dónde estás?

¡Ah, cómo añoramos ese paraíso! Dentro, muy dentro, aún los más encallecidos y duros de corazón aún añorar ese jardín del edén que antes fuera este mundo.

            "El paraíso no está en la Tierra ni
            desapareció con el pecado del hombre. El
            paraíso del Padre es eterno y a él
            llegarán las nuevas generaciones."

            "Cuando mi Reino penetre en todos los
            corazones y su influencia divina invada
            los caminos y las sendas todas de los
            hombres, volverá esta Humanidad a sentir
            la beatitud, la paz que los primeros
            moradores de esta Tierra experimentaron
            en sí mismos y dirán los hombres de
            aquellos tiempos: -¡El Paraíso vuelve!
            ¡El Paraíso se acerca nuevamente a
            nosotros!"

            "Ese paraíso no es otra cosa que el
            Reino de los Reinos; el paraíso que
            habitaron vuestros primeros padres no
            estaba fuera de ellos, estaba dentro de
            ellos mismos."
Entonces, podemos fácilmente deducir que ese paraíso no es un lugar físico, es algo más parecido a un estado de ánimo, a un ambiente espiritual.
            "¿Dónde había quedado aquel jardín
            ameno, aquel edén que era el paraíso de
            las delicias, de la bienandanza, del
            bienestar y la inocencia? Se había
            elevado el Padre y había quedado
            solamente un átomo de paz, una chispa de
            luz y una conciencia para alumbrar la
            senda del hombre a través de su larga
            jornada."

            "Por eso en vano buscan los hombres
            aquel jardín; en vano los hombres han
            cruzado por distintos lugares en busca
            del paraíso y no lo han encontrado,
            porque el Paraíso nunca ha estado en
            esta Tierra, ha estado en el espíritu,
            en el corazón de los hombres."

            "Pero hoy os digo: El paraíso que
            poseyeron vuestros primeros padres por
            virtud de la inocencia, vosotros lo
            recobraréis por virtud de los méritos y
            de la conciencia."
¿Podremos entonces recobrar el paraíso perdido? Sí, claro. Como nuestro Padre nos enseña, ese paraíso lo llevamos dentro de nuestro espíritu. Debemos trabajar fuerte en nosotros mismos para recobrar aquello que perdimos; después de todo, fuimos nosotros quienes lo dejamos perder. Y siendo aún así, tendremos al Señor de nuestro lado para ayudarnos a recobrar ese tesoro.
            "Haré que este mundo se levante limpio
            de su lepra; también haré surgir vida de
            la muerte, lograré que del odio broten
            frutos de reconciliación y que de la
            locura surja la razón."
Imagínate por un momento un mundo donde no haya lugar para los jinetes del Apocalípsis, donde el amor, la comprensión mutua, la justicia y el bien reine. ¿No sería algo maravilloso?
            "El Paraíso existió, existe y persistirá
            en la eternidad. Y en todos los tiempos
            ese paraíso, que es el Reino del Padre,
            se ha acercado a los corazones que le
            buscan, a los espíritus que se elevan en
            pos de ese Reino, a los espíritus que
            abren sus puertas para recibir la
            influencia, el ambiente, la beatitud de
            aquel Reino."

Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento

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