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La llegada de grandes espíritus a la Tierra Desde el Primer Tiempo, cuando Dios profetizó a Abraham que sería la simiente de una gran descendencia, usó imágenes como el polvo de la tierra para referirse a ella, para hacer comprender al patriarca la incontable manera en que se multiplicaría ese pueblo en lo material. "Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra también tu descendencia será contada". Génesis 13:16Mas también, le habló usando como metáforas las arenas que están cerca del mar y las estrellas del cielo, para que Abraham comprendiese con ello que así como sería tronco de un pueblo numeroso en lo material, por su ejemplo de fe y obediencia también sería simiente de un pueblo en lo espiritual, aquél que sería llamado el pueblo de Dios, los hijos del pacto, aquellos que harían la promesa de servir y amar a Dios por siempre; un pueblo formado por una inconmensurable multitud de espíritus guiados por las Leyes Divinas, un pueblo formado por ángeles dispuestos a seguir a su Señor perpetuamente. "De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste mi voz". Génesis 22:17-18¿Qué mejores imágenes podría haber usado nuestro Padre para hacernos comprender que su pueblo es espiritual? Sabemos que la arena se forma por la erosión de las rocas a través de los siglos, por el viento y el agua que las van decantando; con ella se produce el cristal de roca que es fundido por el fuego a altas temperaturas, también se puede usar como abrasivo, y como un pulidor de inigualable valor; está siempre a la orilla del mar y es bañada por sus aguas sin descanso. Si transportamos todas estas imágenes a lo espiritual, a lo elevado, comprenderemos que la arena simboliza al espíritu que al igual que la arena tiene que pasar por un crisol para ser transformado; la arena a través del fuego material, y el espíritu a través del fuego simbólico de la conciencia. El mar, como nuestro Padre nos ha explicado en muchas ocasiones, significa su Ley. ¡Hermosa metáfora! ¿Verdad? Y ¿que podemos decir de la alegoría de las estrellas? ¿De qué otra cosa nos hablan sino de infinidad, de inmensidad, de elevación y de luz, al igual que el espíritu que ha llegado a un alto grado de evolución? Ahora bien, en el Segundo Tiempo, el Divino Maestro reveló a Sus apóstoles, entre muchas otras cosas, que una de las señales de Su regreso en el tiempo de la tribulación, sería que las estrellas caerían del cielo y habló de enviar a sus ángeles con voz de trompeta (Mateo 24:29-31); esto mismo, había sido anunciado por profetas como Isaías, quien habló diciendo que los ejércitos de los cielos caerían como las hojas de la parra y de la higuera (Isaías 34:4). Juan, confirmando en el Apocalipsis lo dicho por Isaías, al hablar sobre las revelaciones del Sexto Sello en que nos encontramos actualmente, profetizó que las estrellas del cielo caerían sobre la Tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento (Apocalipsis 6:13), y en la misma Revelación, aparece la imagen de la Madre Universal, llevando sobre su cabeza una corona formada por doce estrellas, las cuales simbolizan a las doce tribus de Israel, esto es, el pueblo de Dios (Apocalipsis 12:1). Así como se han cumplido estas revelaciones en lo material a través de la enorme cantidad de lluvias de estrellas que se han detectado físicamente en los últimos años, la profecía se ha cumplido también en lo espiritual. ¿Quién no ha escuchado hablar en este tiempo de manifestaciones de ángeles? ¿Quiénes de los que conocemos las revelaciones de estos tiempos y que hemos sido testigos de la comunicación del mundo espiritual a través del entendimiento humano, o de espíritu a espíritu, seríamos capaces de negar el cumplimiento de las profecías que hablan de las estrellas cayendo a la Tierra, o de los ejércitos de ángeles que han de llegar en ayuda del Arcángel Miguel a derrotar al dragón símbolo de la maldad humana? Los ángeles están aquí. ¿Cuántos de nosotros hemos tenido ya el privilegio de estar cerca de esos grandes espíritus que están encarnando en el planeta, en los hijos de algún amigo, de algún vecino o en nuestra propia familia? ¿Cuántos de nosotros nos hemos sentido transportados a estados de profunda paz y armonía cuando estamos cerca de ellos? ¿Por qué perdernos la alegría de abrir las puertas de nuestro hogar y nuestro corazón a esos espíritus de luz? ¿No sería maravilloso como dice Pablo, que gracias a nuestra hospitalidad, sin saberlo hospedáramos ángeles?
"Regenerad vuestra vida, purificad
vuestro corazón porque Yo os digo que en
el espacio espiritual moran muchos
espíritus de luz que sólo esperan
vuestra preparación para encarnar entre
vosotros y dar su mensaje a la
humanidad. Esas son las generaciones
prometidas y anunciadas a vosotros, esos
serán vuestros hijos y descendientes;
por eso os digo que apuréis con
paciencia vuestro cáliz a fin de que la
herencia que les leguéis sea limpia y
que también encuentren el camino
preparado con vuestro amor y fe".
"Las tierras son propicias y fértiles,
pueblo; preparaos verdaderamente en
espíritu y materia y estaréis en
condiciones de levantaros a sembrar la
semilla de esta revelación, preparando a
la vez el camino a las nuevas
generaciones".
"Os he prometido enviar a morar entre
vosotros a los espíritus de gran luz,
que esperan tan sólo el momento de
acercarse a la Tierra para encarnar y
cumplir una gran misión de
restauración".
"Cuando aquellos seres habiten este
mundo, ¿qué tendréis que enseñarles?
Nada, de cierto os digo, porque ellos
vendrán a enseñar, no a aprender. Os
maravillaréis de escucharles desde la
infancia hablando de enseñanzas
profundas, sosteniendo conversaciones
con los hombres de ciencia y con los
teólogos, asombrando con su experiencia
a los ancianos y aconsejando la buena
senda a la juventud y a la niñez".
"Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños y vuestros jóvenes verán visiones". Joel 2:28
"Este es el tiempo que vio y anunció
Joel, en el que los hijos de la
Humanidad tendrían visiones y sueños
proféticos, en que sus bocas hablarían
movidas por mi fuerza divina, porque mi
Espíritu estaría derramado sobre toda
carne y sobre todo espíritu".
"He aquí un pueblo que nace y crece en
el silencio y cuyos hijos vierten
palabras del Espíritu Santo, transmiten
los mensajes espirituales y con su
mirada espiritual traspasan los umbrales
del Más Allá y miran los acontecimientos
del futuro; de cierto os digo que esta
simiente está esparcida en todo el mundo
y nadie podrá destruirla".
"Por labios de hombres, mujeres y niños
habéis escuchado mi concierto divino,
habéis penetrado por vuestro éxtasis en
el deleite de oír la voz del Señor y de
sus ángeles. Mi palabra no es para un
pueblo, es para todos los pueblos, para
todas las creencias y religiones".
"Este es el tiempo en que mis huestes
espirituales se acercan al mundo a
levantar a los que tienen que seguirme y
destruir la cizaña y la mala hierba del
pecado".
"Cuando esas grandes legiones de
espíritus de luz se encuentren habitando
la Tierra, diseminados y distribuidos
por la sabiduría del Padre, se empezará
a notar el acercamiento entre los
hombres, el deseo de comprensión, de
armonía y de paz. Se verá como un pueblo
se une a otros pueblos, como un indicio
de la unificación universal a que
tendrán que llegar todos mis hijos".
¿Por qué perdernos la oportunidad de convivir con los
ángeles aquí mismo, en la Tierra? ¿Por qué desperdiciar
la posibilidad de aprender de su avance espiritual y su
ejemplo, tan solo por falta de fe en nosotros mismos y en
el futuro de la humanidad?
Debemos comprender que son precisamente esos ángeles los que vienen a ayudarnos a cambiar el rumbo del destino de este género humano que por momentos parece tan oscuro.
"Os digo que mi semilla, que es esta
Doctrina que habéis recibido, dará en
vosotros sus frutos, y que esos frutos
serán los grandes espíritus que vengan a
encarnar en vuestros hijos o en los
hijos de vuestros hijos".
"Bienaventurado el hogar que recibiese
en su seno a uno de estos espíritus.
¡Cuán graves serán los cargos que se
hagan quienes traten de impedir el
cumplimiento de mis enviados!"
"¿Por ventura será vuestro hogar el que
reciba la presencia de aquellos seres de
luz? Si estáis preparados os elegiré; si
no lo estáis, buscaré corazones
dispuestos y ahí les enviaré".
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
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