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Nuestro destino Antes que nada, es importante que tratemos de elevar nuestra mente y espíritu para poder encontrar toda la luz que encierran las enseñanzas divinas; es necesario ver más allá de las letras, más allá de las palabras, es vital penetrar en la esencia y no quedarnos en la forma. Para lograr esto, es primordial admitir que Dios es infinito, para así comprender que las pruebas de amor que nos da en cada momento de nuestra existencia no tienen límite, llegando al grado de hacerse semejante a nosotros para darnos a través de Su sacrificio y ejemplo, la prueba de amor más grande que pudiéramos concebir; ése será el primer paso para entender que el amor del Padre está ligado a nuestro destino. Porque en Su amor que es infinito, todos Sus hijos somos iguales, todos somos dignos de ser salvados, sin importar los aciertos o equivocaciones; habrá tantas oportunidades como sean necesarias para alcanzar esa luz que nos permita elevarnos por encima de nuestras debilidades y falta de espiritualidad, para acercarnos cada vez más a nuestro destino, que es el camino de la perfección.
"Humanidad: Jamás he querido que os
perdáis. Es injusto que tengáis ese
concepto de Mí, que penséis que haya
creado seres que irremisiblemente tengan
que perderse, que haya señalado ese
destino a los hijos de Dios. Comprended
que vuestro destino es otro, es el de
vivir eternamente, y no unos cuantos,
sino todos, porque todos sois mis
hijos".
"Si descendí al mundo haciéndome hombre,
fue para mostraros en los ejemplos de
aquel sacrificio el cumplimiento de la
misión señalada por mi Divinidad".
"Os digo que esa sangre fue vertida para
trazar el sendero de restitución a todos
mis hijos, y que si alguno no hubiera
alcanzado ese beneficio, ¡por ese sólo
hijo me haría hombre nuevamente y daría
mi sangre por salvarle!" 133:7
Analizando estas frases de profunda sabiduría podremos
comprender que nadie se perderá, que el destino de todos
los espíritus es el mismo, pero también a través de ellas
deberemos comprender que no es en sí la sangre derramada
de Jesús la que nos salva; si así fuera el mal y el dolor
se hubieran alejado desde hace mucho tiempo de nosotros;
lo que nos salva, lo que nos guía a nuestro destino es
aprender y poner en práctica el ejemplo de Cristo, Su
sacrificio, Su entrega total, Su lucha ante las
adversidad, Su fuerza para derrotar a la tentación en
forma constante, Su humildad, Su capacidad de compasión
para con todos, Su potestad sobre las tinieblas, Sus
pruebas de amor infinito; eso es lo que nos salva, lo que
nos redime, eso es lo que nos guía hacia nuestro destino;
ese es el significado de aquellas palabras vertidas por el
Divino Maestro en el Segundo Tiempo: "Yo soy el camino, la
verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por Mí".
"Ahora puedo deciros que no fue la hora
en que se derramó mi sangre en la cruz
la que marcara la hora de la redención
humana."
"Si tal afirmación hubiera sido cierta,
¿por qué a pesar de que aquel sacrificio
ya fue consumado, los hombres siguen
pecando y también sufriendo?"
"Mi sangre aquí quedó, en el mundo
presente, viva, fresca, trazando con la
huella sangrienta de mi Pasión el
sendero de vuestra restitución que os
llevará a conquistar la morada que os
tiene prometida vuestro Padre".
¡Basta ya de pensar en el fatalismo, basta de creer que
somos el producto de un capricho divino o marionetas
movidas por la voluntad de un titiritero monumental!
Somos espíritus hechos a imagen y semejanza de un Padre infinito y omnipotente, seres en cuyo interior han sido puestas todas las facultades, todas las virtudes y todos los dones necesarios para ir escalando hacia ese destino que nos espera a todos en el Seno Divino. Somos espíritus dotados del libre albedrío que nos da el derecho de decidir, de aprender, de equivocarnos y recapacitar, y por si fuera poco, hemos sido dotados de una conciencia, esa voz divina que es como un faro que nos guía en las tempestades para llegar a ese destino por méritos propios, por propia voluntad. Son muchas las veredas, muchos los senderos que hemos creado para llegar al camino, el único, el verdadero; ese camino es la Ley divina, ese es nuestro destino.
"No seáis fatalistas, afirmándoos en la
creencia de que vuestro destino es
directamente el que Dios puso en vuestro
camino, y si sufrís es porque estaba
escrito, y si gozáis es porque también
estaba escrito".
"Yo os he convencido de que lo que
sembréis, eso tendréis que recoger. Mas
oíd bien, porque habrá veces en que
recogeréis de inmediato la cosecha y en
otras ocasiones vendréis en nueva
existencia a segar y recoger vuestra
simiente. Analizad esto que acabo de
deciros y destruiréis muchos malos
juicios sobre mi justicia y muchas
confusiones".195:53
¡Qué difícil es para muchos reconocer el amor de Dios en
su camino cuando las cosas no salen bien, cuando la
desgracia y las pruebas tocan a su puerta! Cuando la
desolación hace presa de multitudes alrededor del planeta,
vociferan reclamando a Dios su injusticia para con ellos y
lo hacen responsable de todos los males que aquejan a la
humanidad, sin tener la humildad de reconocer que todo
aquello que recogemos, tanto lo bueno como lo malo, es
simplemente el fruto de lo que hemos sembrado.
"¿Por qué muchos de vosotros teméis que
vuestro destino haya sido escrito por Mí
con pruebas, dolores, castigos o
desgracias? ¿Cómo podéis concebir que
quien os ama con perfección, os depare
un camino de abrojos?"
"En verdad os digo que el camino azaroso
y sembrado de vicisitudes, es el que
vosotros tomáis por vuestra voluntad,
creyendo que en él están los placeres,
la libertad, la felicidad, sin
comprender que es precisamente en el
camino destinado a vosotros y del cual
os apartáis, en donde se encuentra la
verdadera paz, la seguridad, la fuerza y
la salud, el bienestar y la abundancia".
"Este camino que en mi Doctrina vengo a
ofreceros, es el destinado a vuestro
espíritu desde vuestra formación, para
que, viniendo por él, lleguéis a
encontrar lo que anheláis".
"Siempre que pasa algo mal en vuestra
vida, estad seguros de que es obra
vuestra; mas entonces os preguntáis:
-¿Por qué lo permite Dios? ¿Él no
sufrirá por nuestros pecados, no llorará
al vernos llorar? ¿Qué le costaría
evitarnos estas caídas?"
"Yo os digo que mientras no améis, Dios
será para vosotros algo que no podréis
entender, porque la magnanimidad de
vuestro Creador está por sobre vuestra
comprensión".
"Haceos fuertes, grandes, sabios,
aprended a amar; cuando améis, no
tendréis la infantil tendencia de querer
analizar a Dios, porque entonces lo
miraréis y lo sentiréis, y con eso os
bastará".
El destino de todos es uno mismo y es eterno y universal,
ese destino es Dios; es por eso que el destino de todos
los espíritus está ligado al bien, mas a causa del uso
equivocado del libre albedrío algunos retrasamos la
comprensión de estas verdades y nuestro anhelo de penetrar
en el camino que nos guíe hacia Él; mas aún así, tarde o
temprano todos alcanzaremos ese destino, porque esa es
nuestra naturaleza, esa es la fuerza que mueve al mundo
aunque muchos se nieguen a reconocerlo.
"De vuestro destino no podéis huir, no
podéis desconocer la misión ni los dones
que el Padre os ha confiado, porque en
vosotros mismos están esos dones y ese
destino y ¿acaso podéis huir de vosotros
mismos?"
"Nadie puede apartarse de sí mismo, por
lo tanto, meditad: Este destino
espiritual es la fase más bella de
vuestra existencia, es la misión más
alta y noble de cuantas el Señor os ha
confiado, y en ella están la gracia, la
dicha y la satisfacción más grande que
el Padre ha creado para vosotros". ME
25:11
"Esta vida material no es vuestra
gloria, ni es vuestra patria, es tan
solo un paso transitorio y fugaz; aunque
en ella haya mucho que saborear y
experimentar, tomad esta vida de una
forma más espiritualizada. Si sabéis que
desde el principio habéis sido
destinados para llegar al seno del Padre
¿quién podrá huir de su propio destino?
¿quién puede dejar de ser hijo de Dios?
¿quién puede renunciar a su conciencia?"
ME 37:22
Nadie ha dicho que sea fácil cumplir con ese destino o
llegar a él, porque el destino está ligado a las pruebas,
a la restitución y a las misiones que debemos realizar;
está ligado a la elevación del espíritu, a su
perfeccionamiento, a su regeneración, pero jamás hemos
estado solos para lograr nuestra tarea, nunca nos ha
faltado ejemplo, consejo o guía, siempre ha puesto el
Padre a nuestro paso seres y lecciones que nos ayuden en
el camino de perfeccionamiento.
"El destino tiene la piedad que Dios ha
puesto en él, el destino de los hombres
está lleno de la bondad divina".
"Vosotros no encontráis muchas veces esa
bondad porque no la sabéis buscar".
"Si dentro del destino marcado por Mí a
cada espíritu vosotros trazáis un camino
duro y amargo, Yo trato de endulzarlo,
mas nunca de aumentar su amargura".
"En este mundo, cada uno de vosotros
está colocado por la sabiduría de Dios
en su sitio y cerca de quien debe estar.
A cada hombre le es asignado el círculo
donde debe habitar, en el cual hay
espíritus encarnados y desencarnados con
los que debe convivir".
"Así, cada quien en su camino, todos
vais encontrando a los que os han de
enseñar el amor que os eleva, otros
recibiréis el dolor que os purifica.
Unos os harán sufrir porque así lo
necesitáis, mientras otros os darán su
amor para compensar vuestras amarguras,
pero todos tienen un mensaje para
vosotros, una enseñanza que debéis
comprender y aprovechar".
"Buscad en cada uno de vuestros hermanos
la parte buena que os presenta para que
aprendáis de él, así como la parte mala
para que le ayudéis a elevarse y de esa
manera iréis por el camino, ayudándoos
los unos a los otros".
"Cada ser humano es una lección, una
esperanza de amor o desamor que al fin
os da su verdad, dulce o amarga; y así
iréis, de lección en lección, a veces
aprendiendo y a veces enseñando, porque
también debéis entregar a vuestros
hermanos el mensaje que hayáis traído a
la Tierra".
"¿Por qué habéis despreciado a vuestros
semejantes que el destino ha puesto en
vuestro camino? Les habéis cerrado la
puerta de vuestro corazón sin saber la
enseñanza que os traían".
"¡Cuántas veces habéis alejado de
vosotros precisamente a quien traía un
mensaje de paz y consuelo a vuestro
espíritu, y luego os quejáis cuando sois
vosotros los que habéis llenado vuestro
cáliz de amargura!"
"El hombre tiene un tiempo para hacer su
obra y otro para responder de lo que
hizo; este último tiempo es el que
vivís, por eso todos sufrís y lloráis.
Así como vosotros tenéis un tiempo para
sembrar y otro para cosechar, Dios
también tiene uno que os concedió para
cumplir su Ley y otro para manifestar su
justicia".
"Son tiempos de justicia en que debéis
meditar sobre vuestro destino, para que
a través de la meditación y de la
espiritualidad escuchéis la voz de la
conciencia, que no confunde ni engaña y
sí os conduce por el sendero de la paz".
TT 11
¿Qué pasará cuando lleguemos a la conquista de ese
destino? ¿Qué sucederá con el espíritu que logra esa
redención a través de sus méritos para llegar al seno del
Padre? ¿Acaso perderemos nuestro libre albedrío? ¿Acaso se
acabarán la actividad y el aprendizaje para el espíritu?
Si así pensamos, estamos en un completo error; no debemos ver a nuestro destino como el punto final de un largo camino, sino como una constante que nos acercará a la perfección; nuestro destino comenzó a escribirse en el instante mismo en que brotamos del seno divino; todos los actos de nuestra existencia forman parte de ese destino que nunca se acaba, ¿por qué? Por una sencilla razón, nuestro destino es parecernos cada día más a nuestro Padre y Creador y esa es tarea que jamás tendrá fin.
"El destino de los hijos de la
Naturaleza está en la Tierra, ahí
empieza y ahí acaba; en cambio, el
destino del espíritu empezó en Mí y no
terminará nunca, porque cuando se eleve
sobre la vida terrestre, cuando vaya más
allá de las moradas de perfeccionamiento
y penetre en la perfección, irá de una
mansión a otra, descubriendo nuevos
mundos de sabiduría, gozando más, amando
más". TT 320:35
"Recorred la senda paso a paso, vivid en
la Tierra, pero mirad siempre al Cielo;
pensad que estáis viviendo la vida
eterna, desde el momento que habéis dado
principio a vuestra jornada, y que cada
prueba que pasáis os acerca a Mí y cada
etapa hace más breve el tiempo de
vuestro retorno". TT 320:51
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
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