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El origen de muchas de nuestras ideas ¿Cómo opera la comunicación espiritual en nosotros? La comunicación espiritual se da en todos los momentos de nuestra vida, continuamente nos están llegando ideas: emprender algo, concluirlo, acercarnos a alguien, trasladarnos a algún lugar, etc. Esas ideas son, en principio, la esencia de la comunicación espiritual. Una idea, después otra y otra más; podemos recibir por inspiración cátedras enteras sobre enseñanzas nuevas, antes desconocidas para nosotros, así como intuiciones, análisis, consejos, profecías, videncias; en una palabra, elevarnos sobre nuestra pequeñez material y adentrarnos en el mundo del aprendizaje espiritual. La comunicación espiritual es, sin duda, el más importante de todos los dones, el más necesario, es, por así decirlo, el don base. De ahí se parte para todos los demás dones, de la comunicación con lo alto se origina todo. ¿De dónde vienen esas ideas? Lo más importante no es de dónde sino de quién. Como sabemos, todo el tiempo nos llegan ideas. Claro que hay ideas buenas e ideas malas, ideas que nos exhortan a hacer el bien, a trabajar por causas justas, a enmendar caminos, a perdonar faltas, en fin, a manifestar nuestras virtudes. Sin embargo, también se deslizan furtivamente en nuestros pensamientos malas ideas, actitudes negativas, apatía, pereza, irritabilidad, tristeza, cosas que nos hacen perder el rumbo. Es fácil adivinar que las buenas ideas nos vienen de espíritus elevados o de luz y las malas ideas nos vienen de espíritus que están confundidos o de nuestra propia materialidad. Los espíritus elevados no se entran sin invitación, esto es, son respetuosos y sólo hablan cuando se les pregunta o cuando es necesario prevenirnos de algún eminente peligro. Los espíritus en confusión, en cambio, no esperan a ser invitados, entran, irrumpen y no lo hacen para nuestro bien sino por su turbación. ¿Cómo distinguir cuando lo que hemos recibido viene de lo alto o si por el contrario, viene de la turbación o de nuestro propio ruido interior y nuestras tendencias humanas? Con el análisis espiritual, hermanos, con un detenido y honesto examen de cuanto hemos recibido en busca de su luz, su enseñanza, su elevación y su verdad; si hallamos esto en ello, significa que viene de las altas regiones del espíritu. Si, en cambio, carece de ello, debemos estar alerta para separar la paja del trigo, y la cizaña del alimento verdadero. Es por ello que debemos siempre recordar el consejo de nuestro Padre Celestial: "Velad y orad".
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
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