| Las Divinas Enseñanzas del Tercer Tiempo | |
|
Selecciona tu lenguaje |
|
EL ADVENIMIENTO
El sitio del Espiritualismo Trinitario Mariano |
| ¿Quiénes son los 144000 escogidos? | Acerca del Tercer Testamento | Espiritualismo Trinitario Mariano |
|
Reflexiones Recientes
![]()
Temas Espirituales
Libros Gratuitos en línea
Otros Sitios
Herramientas en Línea
[¿Qué es esto?]
Agregar al Toolbar de Google
Mantenido con |
La misión de ser hombre Entre los atributos del hombre están el poder y la capacidad de tomar decisiones objetivas, la fuerza, así como la voluntad.
"Varón, los dones que concedí al
primer hombre en la Tierra os los he
dado a vos: el talento, la voluntad y
la energía; también la fuerza, la vida
y la simiente. Lleváis en vuestra
diestra simbólicamente una espada y en
la siniestra un escudo, porque la vida
terrestre os ofrece una lucha en la
cual los hombres debéis ser soldados,
guardianes de la paz, la justicia y la
virtud, defensores de la Humanidad.
"Yo os hago soldado de esta lucha y
pongo a vuestra siniestra, junto a
vuestro corazón, a una doncella. Me
habéis pedido con humildad esta flor y
Yo os la entrego con amor. Esto es lo
más grande que puede poseer el hombre
en esta vida."
El Tercer Testamento, Libro de la Vida
Verdadera.
Ante todo, veamos el papel del hombre como protector, miremos
los símbolos de la espada y el escudo. Le da el Señor una
gran responsabilidad, que lo hace activo, no pasivo. Pero no
lo deja sólo en esa magna tarea; pone a su siniestra, como Él
lo dice, junto a su corazón, a una mujer. Y les dice:
"Sed el uno para el otro como un
báculo; sed un manto amoroso que
enjugue el llanto, os digo a los dos,
porque espiritualmente ambos sois
iguales, no existe sexo o diferencia en
el espíritu, no está alguno de los dos
antes que el otro; pero ya encarnados,
he colocado primero al varón y después
a la mujer.
"Ser varón, para un espíritu, es prueba
a que Yo lo someto. Ser mujer para un
espíritu es restitución también. En el
varón está la fuerza y debe éste usar
siempre la comprensión. En la mujer,
preparada con ternura y sensibilidad,
anida el amor y el sacrificio, y así,
ambos se complementan."
El Tercer Testamento, Libro de la Vida
Verdadera.
¿Ha sabido el varón tratar y conducir a la mujer? No siempre.
Muchas veces, llevados en el entendimiento y en el corazón por
la dureza y la insensibilidad, muchos hombres inducen a la
mujer a faltar también a sus deberes espirituales.
Hay hombres que sacrifican en el torbellino de las pasiones humanas a las mujeres que se cruzan por su camino, sin respetar nada. ¿Es ésto digno del varón que también fue creado, como la varona, a semejanza del Padre celestial? Ciertamente que no.
"Si todas las mujeres que han pasado por
la vida de un solo hombre hubiesen
recibido de él la palabra y el
sentimiento de amor, de respeto y
compresión, vuestro mundo no se
encontraría a la altura de pecado en que
está".
El Tercer Testamento, Libro de la Vida
Verdadera.
En el transcurso de muchas generaciones, demasiados hombres
abusaron del poder que el Señor le entregó a los varones al
colocarlos como cabeza de la mujer, olvidando así que a la
mujer también le entregó un privilegio, que a la vez es
responsabilidad: ser el corazón del hombre
"En el principio de los tiempos, Yo,
como Padre, inspiré al hombre la
práctica del bien. Mas los hombres se
apartaban de los mandatos divinos
cayendo en idolatría y en actos
abominables ante Mí. Vencían los
fuertes, caían los débiles y el varón
tomaba a la mujer como esclava."
El Tercer Testamento, Libro de la Vida
Verdadera.
Todavía el día de hoy, hay varones que continúan en el error
de tomar a la mujer no como compañera, sino como esclava. Y
esto va en contra de la voluntad divina.
"Compañera os doy, no esclava..."
"Toda mujer fue niña, toda mujer fue
virgen, por lo tanto podríais llegar a
su corazón por el camino de la
sensibilidad."
"No tratéis mal a vuestra esposa, tened
caridad, porque ella es parte de
vosotros mismos."
El Tercer Testamento, Libro de la Vida
Verdadera.
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
» Envía esta reflexión a tus amigos
|