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La Verdadera Libertad
"El hombre en la Tierra es un príncipe a
quien mi amor y mi justicia dieron ese
título y la orden que recibió desde el
principio fue de señorear la Tierra."
"Sobre el divino don del libre albedrío
puse un faro de luz que iluminara la
senda de su vida: la conciencia."
"Libertad para obrar y la luz de la
conciencia para distinguir el bien del
mal, son dos de los mayores dones con
que mi amor de Padre heredó a vuestro
espíritu. Están en el hombre antes de
que nazca y después de que muere. La
conciencia lo guía y no se aparta de él,
ni en la pérdida de la razón ni en la
agonía, porque está íntimamente unida al
espíritu."
El Tercer
Testamento
Es común en estos tiempos escuchar a mucha gente referirse al
libre albedrío como sinónimo de libertad.
Mas si reflexionamos un poco acerca de ello, llegaremos a comprender que en realidad son cosas diferentes. El libre albedrío no está sujeto de origen a la conciencia ni a la Ley divina, y puede ser ejercido irresponsablemente, llegándose con ello incluso al libertinaje. Vemos así cómo se abusa del libre albedrío en todos los órdenes de la vida humana, tanto en sus aspectos espirituales y morales como en los materiales. Y fue precisamente un mal uso de nuestro libre albedrío lo que hizo que nos alejáramos del Padre en primer lugar. El libre albedrío, como la voluntad, puede ser ejercido en ambos sentidos, el del bien o el del mal. La libertad, en cambio, la verdadera libertad, está íntimamente relacionada con la conciencia y con la Ley divina, porque la libertad verdadera proviene de la verdad. "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres." Jn 8:32Para ilustrar esto de manera sencilla, tomemos el ejemplo de un vicio muy común, el fumar cigarrillos. Quienes adquieren este vicio tan extendido, dirán que fuman porque así lo han decidido en uso de su libertad. Esa "libertad" (que no es otra cosa que su libre albedrío) los hace caer en una esclavitud, aún sabiendo que fumar es sumamente nocivo para su salud y que les traerá tarde o temprano consecuencias funestas. ¡Cuánto trabajo les cuesta entonces liberarse de ese vicio tan contumaz! Son esclavos, no son libres. He ahí la gran paradoja: En uso de una aparente libertad, han acabado por perder la verdadera libertad cayendo en un libertinaje que les daña la salud y les llega a privar de la vida. ¡Qué diferente es, en cambio, cuando un ser humano usa de forma consciente y responsable su facultad de decidir y hacer!
"La verdadera espiritualidad es libertad
para vuestro espíritu en su camino y
para vuestra carne en su sendero; que
vuestra materia no invada los caminos
del espíritu ni vuestro espíritu se
convierta al materialismo."
"Someted vuestro libre albedrío a mi Ley
y vuestra conciencia y no os sentiréis
esclavos sino verdaderamente libres."
El Tercer Testamento
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
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