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Nuestros Protectores La comunicación hacia nosotros del Padre y Su mundo espiritual de luz es constante, mas no es percibida debido a la inconsciencia de la materia, que no quiere escuchar cosas propias del espíritu, y por la debilidad del espíritu, que se deja dominar por la materia. Veamos: Cuando un espíritu encarna, es encargado a un espíritu guardián, custodio o protector, a los que a veces se les ha denominado Angeles de la Guardia. Este hermano acompaña a su espíritu protegido, en todos y cada uno de los actos de su vida humana. Ellos, nuestros guardianes espirituales, son incansables, amorosos, dedicados y portadores de la luz.
"No vais solos, porque mi aliento y mi
luz van con cada uno de vosotros; pero
si ello os pareciese poco , he puesto
junto a cada criatura humana a un ser
espiritual de luz para que vele por
vuestros pasos, para que os haga
presentir algún peligro, para que os
sirva de compañía en vuestra soledad y
os sirva de báculo en la jornada. Son
aquellos seres a quienes llamáis ángeles
custodios, ángeles de la guarda o
protectores."
E334:70 El Tercer Testamento
Todos hemos sentido la voz de nuestro espíritu protector
cuando nos avisa de un peligro, nos previene en una
tentación, nos aclara las ideas cuando entramos en
confusión, o sencillamente, cuando en momentos de pena y
tristeza, escuchamos su voz amiga que nos consuela y
alienta.
A esos hermanos, a los que tanto les debemos, con los que hemos sido tan ingratos, dediquemos aunque sea por instantes, nuestros pensamientos de amor, de infinito reconocimiento y de gratitud.
Citas extraídas de las comunicaciones divinas de El Tercer Testamento
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